miércoles, 5 de julio de 2017

Las nuevas aventuras de Emilia y Mauricio

Las nuevas aventuras de Emilia y Mauricio

Autor: Manel Fontdevila
Editorial: Penguin Random House
Formato: 144 páginas, color, tapa blanda.
Año de publicación: 2016
Precio: 12,95€ (cada tomo).





Emilia y Mauricio, la famosa parejita del cómic español creada por Manel Fontdevila, regresa con nuevas historias y lo hace por partida doble, con los títulos “¿Vosotros cómo os conocisteis?” y “¿Estáis haciendo el amor?”.
Sí, hace algún tiempo os recomendábamos la lectura de “Guía para padres deseperadamente inexpertos” (nuestra reseña aquí), los dos tomos en los que se recopilaba la última etapa publicada en la revista El Jueves, en la que la particular pareja protagonista debía afrontar un episodio clave en su vida, la paternidad ¿Pero qué había de seguir tras ese capítulo?
Tras la marcha del autor catalán de la célebre cabecera satírica (por motivos ya conocidos), las andanzas de Emilia y Mauricio parecían llegar a un abrupto fin, dejando a los seguidores habituales de la serie con la incógnita de si sería para siempre.

Fontevila continuaría su trabajo en la publicación humorística Orgullo y Satisfacción, donde durante este tiempo ha seguido dejando patente su maestría y sobrada capacidad para retratar la actualidad social y política de forma mordaz y ácida. Sin embargo el hueco dejado por la caricatura de la lo cotidiano acabaría reclamando su lugar y no tardaría en llegar nuevo material con el que el autor catalán rescataría a dos (ahora tres) de sus personajes más emblemáticos. Nos encontramos así con un par de nuevos volúmenes, que no han perdido ni ápice de frescor y que siguen explorando con mucho humor los avatares y desavenencias de la curiosa parejita, casi a modo de documental; quizás con un chascarrillo no tan inmediato como el de anteriores capítulos, pero sí igual de explosivo y familiar, con el que reconocernos en las peripecias de sus protagonistas e inevitablemente hacernos soltar más de una carcajada.



El pequeño Óscar está creciendo y las rutinas y quehaceres de sus padres suponen un constante quebradero de cabeza con el que ninguno de los dos contaba, es posible que la crisis de los cuarenta haya llegado (si es que alguna vez Mauricio no ha vivido atrapado en ella de forma prematura) y también surgen las primeras inquietudes del pequeño Óscar, fuente constante de peligrosas e incómodas preguntas que pondrán a prueba la sangre fría de sus padres ¿Vosotros cómo os conocisteis? o ¿Estáis haciendo el amor?

Ha sido el sello Debolsillo (Penguin Random House) el encargado de publicar Las nuevas aventuras de Emilia y Mauricio, en dos tomos recopilatorios, que mantienen un formato apaisado, de tapa blanda, disponibles tanto en castellano como en catalán, al precio de 12,95€ cada uno. Aunque también podéis optar por el formato digital al módico precio de 6,99€.

En definitiva, dos títulos que esta semana os quiero recomendar encarecidamente y a los que, como no podía ser de otra manera, les concedo mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.

jueves, 22 de junio de 2017

Guía del mal padre

Guía del mal padre 1, 2 y 3

Autores: Guy Delisle
Editorial: Astiberri
Formato: 192 páginas, blanco y negro, tapa blanda.
Año de publicación: 2013-2015
Precio: 12€ (cada tomo).









Nadie ha dicho que la paternidad sea una experiencia sencilla y nada hay escrito que nos pueda preparar para afrontar tan arduo reto, bueno… quizás sí… Pero incluso entonces una gran capacidad de improvisación y adaptación será necesaria para superar la carrera de obstáculos que es, tan plagada de extravagantes e inesperadas situaciones de lo más variopinto.
Eso es exactamente lo que nos encontramos en “Guía del mal padre”, obra del canadiense Guy Delisle, quien abandona temporalmente su registro habitual como narrador de sus viajes, en títulos tan aclamados como “Shenzheng”, “Pyongyang”, “Crónicas Birmanas” o “Crónicas de Jerusalén”, para centrarse así en otra faceta más anodina pero no exenta de sorpresas y humor de su vida, la relación con sus dos pequeños hijos; fuente inagotable de curiosas anécdotas que el autor canadiense se atreve a retratar y recopilar aún a riesgo de dañar irremediablemente su imagen, en una serie de tiras cómicas donde brilla su capacidad para reírse de sí mismo, y que llegan hasta nosotros en estos tres volúmenes donde “todo es casi cien por cien verdad”.

Sin miedo a las consecuencias de sus actos Delisle despliega todo su arsenal de chapuzas y triquiñuelas con las que manipular a sus hijos: fingir que se corta un brazo con la motosierra, no querer compartir sus cereales de importación favoritos con su hija, transformar la lectura nocturna de Harry Potter en una improvisada lección de gramática, o inventarse la historia de un psicópata para que los niños se vayan a dormir… son solo algunas de las lindezas que el canadiense perpetra, jugando para nuestro disfrute el papel de padre irresponsable. ¿Premeditación y alevosía o puro despiste y dejadez? Una cuestión que Delisle deja para un lector que seguramente estará más interesado en reírse a carcajadas con sus despropósitos, intencionados o no.


El inconveniente de esta lectura son sus escasas 192 páginas, que se hacen algo cortas, dado el formato de dos viñetas por página que emplea el autor y que requieren de un gran espacio para contar cada historia. Para nuestra fortuna, la editorial Astiberri ha publicado los tres tomos que componen la colección al precio de 12€ cada uno, prorrogando si cabe un poco más el buen rato que nos brinda esta obra.

En definitiva, un título apto para todos los públicos, que hará disfrutar tanto a lectores ajenos a la experiencia de la paternidad, como a padres que vean reflejadas sus vivencias, sin miedo ahora a sentirse como los peores progenitores de la historia.



lunes, 5 de junio de 2017

Entrevista a Sento



Hace escasas semanas tuvimos ocasión de conocer al veterano artista Vicent Llobell Bisbal, popularmente conocido como Sento. El curtido autor y dibujante valenciano se encontraba inmerso en plena gira de presentación de su última y más personal obra publicada hasta la fecha, "Dr. Uriel", el conmovedor y apasionado relato que recoge las azarosas vivencias del Doctor Pablo Uriel durante los años de la Guerra Civil española. Y aprovechando el paso del artista por tierras gallegas no dejamos escapar la ocasión para compartir una animada charla con él y conocer algunos detalles más sobre su reciente trabajo.

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Buenas tardes Sento, te encuentras ahora mismo presentando el tomo integral de “Dr. Uriel”, por cierto y para quien no lo sepa, basado en la vida real de Pablo Uriel, cuya salida coincide muy oportunamente con el 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española ¿Cuéntanos, cómo surge el interés por esta historia?

El relato me interesa cuando lo conocí en los años 70, a raíz de unos manuscritos de mi suegro, contando lo que él vive en la guerra. Vi aquella historia, una historia gráfica que me pareció interesante al segundo. Pero por otra parte, era consciente de que cuando yo lo conozco soy muy joven y aunque sí que me interesaban los dibujos, por aquel entonces era aún un estudiante de bellas artes y creo que en ese momento era un proyecto demasiado grande para mí, no tenía aún la serenidad, ni el dibujo, ni el contar necesarios.
Es la clásica historia que yo he tenido un poco dentro, después de conocer al personaje real, que era mi suegro, por lo que puedo decir que he estado con él, he convivido con él y le he admirado mucho. Y ese quizás ha sido otro de los problemas que ha hecho que me retrasara mucho en hacer este libro. Admiraba tanto a esta persona que todo me parecía poco. Sucede que yo tengo un estudio gráfico, donde hacíamos mucha publicidad dibujada, carteles y todo tipo de cosas gráficas, pero en un momento dado, sobre el 2010, debido a la crisis bajan los encargos muchísimo y me digo, bueno, este es el momento de empezar. Y así es cuando cojo de nuevo las memorias de Pablo y busco de alguna manera el poder ponerme en serio con ello. El problema es que el material era tan grande, que moverlo cada vez que tienes que hacer un traslado de tu casa, empaquetarlo todo… lo convierte en un trabajo arduo. Finalmente son unos cinco años lo que finalmente me cuesta hacerlo. Pero digamos que es una cosa que yo siempre he querido hacer y ahora de hecho estoy muy feliz, porque de lo contrario siempre lo hubiera llevado como un fracaso. Por otra parte, muy contento de haberlo hecho ya con sesenta años y no con treinta, porque a lo mejor con treinta hubiese hecho relatitos de hazañas bélicas o algo del estilo. Y aquí me ha dado tiempo de buscar las partes que me interesaban de lo que cuenta Pablo.

Me imagino que el trabajo de documentación habrá tenido que ser titánico.

Sí, pero ahí me he encontrado con la colaboración de la familia de Pablo, que ha aportado cantidad de documentos de la época, como cartas, fotos y otras cosas. Además tuve la gran suerte de poder contar con mi mujer Elena, que antes trabajaba en un instituto, pero en el momento que se jubila toma ella las riendas del proceso de reunir toda la documentación y yo le voy pidiendo también, así que en gran medida es un mérito de ella. Porque además en determinados momentos ya no es solo lo que cuenta Pablo, ya no son los documentos; cuando trasladas una historia de estas a imagen vas a seguir preguntándote cosas como ¿Había esparadrapo en tal año? ¿Y si lo había cómo era? Pues resulta que estaba enrollado y era una cajita de madera; todo esto de alguna manera tienes que documentarlo y si puedes ver la cajita en persona por lo menos haces una cosa que es verosímil. Entonces sí que es un gran trabajo de documentación en todos los aspectos.

¿Desde el punto de vista gráfico, resulta especialmente difícil transmitir este sentimiento de lo que es una guerra al pasarlo al papel?

Sí, en el sentido de que yo tampoco quería hacer un drama, aunque es un drama indudablemente, donde hay una guerra con un hombre, durante los mil días que dura la guerra, o su guerra por lo menos. Este hombre que está condenado muerte por unos y por otros, que se va salvando de milagro en muchas cosas… pues como ves sí que es dramático todo ello. Esa es una de las primeras cuestiones que yo me planteaba, por un lado yo no quiero hacer, porque no lo sé hacer o porque no me interesa, un dibujo realista. Por otra parte yo tengo ya unos recursos, que en el momento en que yo empiezo están muy amanerados por el trabajo publicitario y comercial, con lo cual tengo que buscar un modo de narrar que sea rápido, que sea fácil digamos, que me permita hacerme cuatrocientas páginas sin tener que sufrir en todas ellas. Y quería darle un tono que de alguna manera no le dé excesivas luces negras al relato, que ya las tiene por sí. Es decir, que de alguna manera que sea un poco soportable lo que estás contando.

No sé si es especialmente importante que hoy en día, un trabajo como este llegue a un público joven, a esas nuevas generaciones a las que se les queda un poco lejana esta historia de España ¿Crees que al tratarse de un formato de novela gráfica se puede lograr alcanzar a un público más amplio?

Eso por supuesto. Nosotros, los dibujantes de tebeos de hoy, empezamos siendo unos colaboradores gráficos en revistas periódicas, mensuales, quincenales… Entonces hacías cinco páginas… siempre eran trozos y el hecho de que desde hace diez o doce años empieza a establecerse este formato de novela gráfica como una cosa que genera interés entre un público de lo más diverso, y que las grandes editoriales generalistas abren división gráfica, hacen que de repente te puedas plantear este tipo de historias, digamos serias, con más peso (aunque no necesariamente)… Y yo veo que gracias al formato ahora se puede pensar en esto, cuando tenía treinta años no se podía pensar…

… ¿Y qué tal está siendo esa respuesta del público? Porque me consta que te has ganado las alabanzas incluso de gente como Pérez Reverte.

Pues lo que está pasando en general, fíjate, nos decidimos a hacer esta adaptación del libro de Pablo, primero porque el libro de Pablo lo ponen como libro de texto en bastantes institutos. Y nosotros íbamos a los institutos y veíamos la gran posibilidad de que de este libro pudiese hacerse una adaptación para los jóvenes, porque mostraban un gran interés, lo veíamos en las preguntas que te hacían, cómo lo entendían, así que lo hicimos un poco pensando en los jóvenes. Después efectivamente había tantos jóvenes como “viejos”, que no leían cómic y de pronto se encuentran con esto y empiezan a ver “Los surcos del azar” de Paco Roca y dicen: coño, yo no compraba cómic porque creía que solo eran Superman y pandilla. Pero ahora han descubierto que las novelas gráficas están ahí y no dan vergüencita.
Con respecto a la crítica, también está cambiando, en mi caso está cambiando porque de pronto me encuentro con unas cuantas personas importantes a las que les ha gustado y le están dando visibilidad y lo están impulsando queriendo o sin querer, pero lo están impulsando. Ha tenido muy buenas críticas, pero yo creo que también gracias a la existencia de los blogs, que están guiando muy bien al público general, que solía ser gente a la que esto no le interesa, pero cuando lo difundís hablando con sinceridad, eso también está ayudando mucho.  Sin conocerlos mucho, me metía en estos blogs y veía que no eran exclusivos de qué se yo… las novedades Marvel del mes de agosto, al fin y al cabo si quieres conocerlas ya te las dirá el librero. Pero cuando ves este otro tipo de blogs, donde escriben y te dan opinión de otra variedad de historias, pues finalmente es algo que ayuda mucho a cambiar la mentalidad con respecto a los cómics y a nuestro trabajo.

Por lo que sé este trabajo surgió en realidad como un empeño personal, e inicialmente mediante la autoedición de los tres volúmenes que conocemos y que ahora llega en este tomo integral que publica Astiberri ¿Cómo fue tu experiencia con la autoedición?

Fue bonito, fue bonito mientras duró. Durante algunos años abandoné un poco los comics porque no había manera de vivir de ello, entonces monté un estudio gráfico y hacíamos publicidad y todo esto. Y cuando vuelvo, digamos más adulto, me interesa saber qué pasó con el mercado, cómo es… Y es cuando ante una serie de dificultades que me encuentro, como la caída de Sinsentido en un momento dado, que para mí era una editorial muy justificable, pero no era económicamente viable, cuando después me meto en Salamandra, pero lógicamente ellos tenían sus planes editoriales, que a mí me retrasaban demasiado mis planes. Así que es cuando yo me meto en la cabeza… ¿y por qué no lo auto-edito? Y ahí empiezo un poco a ver si realmente puedo averiguar dónde se da el dinero, cómo se distribuye, el trabajo de una editorial… En ese sentido me ha gustado mucho el hecho de haberlo podido hacer, digamos que es como unos estudios (risas). Yo he hecho tres años de máster de cómo se venden los tebeos. La conclusión final es que está muy bien, pero si quieres ser autor y director y distribuidor te falta el tiempo, y si empezaba a buscar personas que distribuyeran, otra persona que hiciera la prensa y promoción, llegaría un momento en que eso ya es una editorial y para eso se lo doy a un señor que tenga ya montado el chiringuito. Además también agradezco la muestra de interés por parte de Astiberri, que a mi ver es la editorial en este momento más honrada y que más apoya hoy al cómic.


Cambiando un poco de tema y centrándonos en el aspecto gráfico, me imagino que tienes una preferencia por las técnicas tradicionales a la hora de trabajar ¿Me equivoco?

Bueno, me interesa todo indudablemente, pero por ahora sobre todo las técnicas tradicionales, entre otras cosas porque también vendo los originales. Veo que sucede entre mis amigos más jóvenes… mi vecino, un chico que vende en el New Yorker y cuando viene a casa le escucho quejarse, que quiere pintar, que quiere hacer dibujo y tal, lo que sucede es que llega un momento en que te metes en el digital, y zuuum… metes las piernas y ya no las puedes sacar del fango del digital, me da esa sensación.
Yo compré un Mac en el 91, porque tuve un encargo de cuatro álbumes y me dije, es el momento, pero siempre lo he tenido un poco de lado, en el estudio éramos tres personas y mientras una gente trabajaba con el ordenador, yo estaba por otro lado, hacía otras cosas y bueno... Por supuesto que he seguido dibujando a mano, porque me parecía más gracioso e iba más con mi carácter, pero siempre he tenido el auxiliar de saber que existe el ordenador y que está esa posibilidad; en cualquier caso, normalmente el arte final siempre acaba en el ordenador y hasta ahora así vamos. Tengo mi pequeña tableta gráfica pero no me he metido del todo con ella. Doy clases en una escuela técnica allí en Valencia, y son de dibujo analógico, por ahora me mantengo por ahí, no le doy demasiada importancia. Además creo que con el tiempo de lo que te das cuenta es que tienes que aprender a pensar, tener una cultura interesante en la que apoyarte y pintes con acuarela o con el manga estudio, al final si sabes las armonías de colores las sabes, en digital y en analógico y si no las sabes no las sabes. En el fondo es lo mismo pero con diferente instrumento.

Podríamos hablar de un cierto carácter terapéutico de las técnicas analógicas…

Sí, para mí sí, pero no sé lo que será para un dibujante de 25 o de 18, no lo sé de verdad. Pero para mí sí, sí que tiene ese aspecto terapéutico, puedes pasarte toda la tarde dibujando y tu mente se funde allí. Forma parte de lo que algunos psicólogos llaman el homo faber, es decir, el hombre que fabrica, el artesano. Un tío que quiere hacer lo que tiene que hacer, lo quiere hacer bien, porque es un artesano y desea que su producto le quede muy bien. Puedes poner tu mente en blanco, o centrarla totalmente en lo que estás haciendo y eso te da una satisfacción por el trabajo bien hecho, además de que percibes el tránsito de las horas con otro punto diferente.
Por supuesto además de colorear con acuarela he coloreado con Photoshop, con Freehand, con Illustrator, pero quizás esa sensación que tienes cuando estás haciéndolo con acuarela es insustituible, además que hay alguien que paga quinientos euros por un original hecho a mano (risas)…

¿Cuáles son los referentes artísticos o narrativos que te pueden influir a la hora de trabajar?

Te comentaba antes que para mí la cultura es muy importante, es una de las cosas que con mis alumnos no ves claramente. Ves que quieren dibujar mucho, que quieren saber más anatomía, más perspectiva, etc… yo siempre les digo, saber dibujar mucho no te va a servir para ganar dinero o para hacerte una profesión. Normalmente tú vas a un editor y no le interesa lo bien que dibujas, ellos compran historias, no compran dibujos. Sí que compran un dibujo bonito en Marvel por ejemplo, en las partes del tebeo que son trabajadas de una forma más industrial; el que sea bueno con los lápices hará lápices, otro hará las tintas… Pero si hablamos de un tebeo un poco más a la europea, un trabajo más de autor, lo importante es que sepas pensar y para pensar lo fundamental es que veas cómo han pensado otros señores que se han planteado los mismísimos problemas que tú. Así se adquieren una serie de recursos técnicos, por ejemplo, cómo utiliza el negro este señor, o cómo no lo utiliza este otro, a nivel narrativo quién gasta silencios, quién no, quién maneja tres historias en paralelo… Hay que ser consciente de todo eso, ser un poco culto.
¿Entonces a mi quién me gusta? Pues me gustan mil, porque a lo largo de la vida vas transitando. De pronto descubres a Herniman y entonces Herniman te parece un Dios, así que lo absorbes y aprendes de él; hasta que en otro momento descubres que hay otro autor, del que también vuelves a absorber… Hasta que al final tienes una melaza general y en un momento dado puedes decir, Johnny Hazard me flipa, en otro momento Mafalda, o cualquier otro… Realmente no podría decirte, me gustan casi todos de una manera o de otra, sería muy injusto decir unos pocos nombres porque los gustos no son permanentes, van evolucionando según el momento.

Para no robarte más tiempo ¿Qué nos puedes decir de proyectos futuros o presentes en los que estés embarcado?

Pues no tengo nada definido en realidad… bueno, sí que tengo algo decidido, que quiero hacer cosas con peso. Durante mucho tiempo mi desarrollo profesional ha estado ligado a ver quién da el dinero. Como te mencionaba antes somos tres y tenemos que sacar tres sueldos. Personalmente no tengo problemas, tengo la casa pagada, pero tampoco necesito pagarme un yate, mi hijo tiene trabajo, así que hago lo que me da la gana totalmente y cuando alguien me plantea un encargo, si no me enamora, claramente digo que no. Lo primero que sé es decir NO, cuando eres más joven no puedes decirlo, estás obligado a llevar al niño al colegio, pagar las facturas, una cosa y otra…
Después de esto me apetecía hacer un poco de humor, pero por otra parte tengo tres cajones abiertos en los que voy metiendo progresos, no sé cuál de los tres saldrá antes y también me da un poco de miedo elaborar una cosa que aún no tengo cerrada, así que voy a seguir haciendo narración que es lo que más me apetece, pero por ahora no puedo concretar nada especial. Seguramente una de las cosas que más me interesa trata sobre los años 30, una época que me parece bastante interesante, donde pasaron muchas cosas interesantes; otra de las ideas es humor de jubilados, Helena y yo haciendo risitas; y la tercera es una historia de fantasía con un guion de mi hijo, pero ya te digo que estoy con las tres a la vez. Por ahora estoy disfrutando de esta promoción del libro. Trabajar con este ritmo relajado, acudiendo a presentaciones y decidiendo a dónde ir… qué más puedo pedir (risas).

Pues muchas gracias por tu tiempo Sento, esperamos volver a saber pronto de ti.

Gracias a ti hombre.

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Si deseáis conocer algo más del trabajo de Sento podéis hacerlo a través de su web. Como siempre, antes de despedirme, mis agradecimientos a Banda Deseñada  por haber hecho posible este encuentro. Y por supuesto a Sento por su tiempo y amabilidad.


Roberto M. Lamosa

jueves, 18 de mayo de 2017

JUEZ DREDD: Dark Justice

JUEZ DREDD: Dark Justice

Autores: John Wagner (guion), Greg Staples (dibujo).
Editorial: Ediciones Kraken
Formato: 96 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2015
Precio: 19,9€



Tras haber sido destruido por una explosión nuclear y arrastrado al infierno por los espíritus vengativos de aquellos a quienes había asesinado, el desalmado demonio Juez Muerte se las ha arreglado para volver a nuestro mundo, listo para reanudar su misión aniquiladora de toda forma de vida. Reunido una vez más con sus hermanos, Miedo, Fuego y Mortis, el terrorífico cuarteto ha invadido un navío espacial en el que viajan cuatro mil de los habitantes más ricos de Mega City Uno. Cassandra Anderson, miembro de la División Psíquica descubre que Muerte ha vuelto, de modo que ha de viajar con el Juez Dredd al espacio remoto para tratar de detener a los Jueces Oscuros de una vez por todas.

Con nada menos que 40 años de vida a sus espaldas la creación de John Wagner y Carlos Ezquerra, puede presumir de haber explorado el género de aventuras desde el prisma de la ciencia ficción post-apocalíptica más macarra o incluso la sátira social; pero a lo largo de esa larga travesía también ha contado con otras tramas de carácter más fantástico. Y ahí es donde entra en escena uno de los personajes más icónicos del universo Dredd, el Juez Muerte, surgido en el número 149 de la emblemática cabecera 2000 AD y que desde entonces volvería a protagonizar varios capítulos que marcarían un antes y después en la saga.
Mucho tiempo después de su última aparición, el macabro personaje de Wagner vuelve a las páginas de la serie por petición expresa del dibujante Greg Staples, quien tras insistir férreamente ante el británico, lograría que éste rubricara una de las historias más memorables protagonizada por los jueces oscuros en Dark Justice.

Como el propio Wagner afirma en el prólogo de este volumen, no resultaría fácil traer de vuelta a estos personajes de un modo que el argumento no oliese a trillado y repetitivo, por lo que llegó a plantearse afrontarlo desde la perspectiva de una sátira social. Tras una sesuda concepción de la historia, urdiría un sólido capítulo que ciertamente esconde entre sus páginas iniciales un cierto tono satírico, pero que pronto deriva sin embargo hacia una perspectiva más seria y enfocada como una historia de entretenimiento, dicho esto sin ánimo de desmerecer en absoluto, todo lo contrario.

Al Juez Dredd y los ya conocidos Jueces Oscuros se les suma en esta ocasión la psíquica Juez Anderson, encontrándonos así con una reunión de algunos de los personajes más insignes de la serie, que se ven embarcados en una odisea cósmica algo alejada de las tramas urbanas y más macarras a las que estamos tan acostumbrados. En Dark Justice nos encontramos con una apabullante historia de acción magistralmente narrada, capaz de jugar con los espacios cerrados y la angustia de sus protagonistas, que se adentra en el género del terror cósmico al estilo más genuinamente hollywoodiense, marcando unas cotas de calidad narrativa que podrían dar una verdadera lección con la que avergonzar a más de un título cinematográfico.
Los jueces oscuros han logrado volver de su fúnebre dimensión donde la vida misma es considerada como un delito capital. Su paso por la Tierra ha dejado un rastro que llevará a la Juez Anderson hasta el Mayflower, un navío espacial cuyo propósito es el de abandonar la decadencia de la Tierra en busca de un nuevo planeta donde extender la vida. Sólo Dredd, conocedor del letal peligro de los poderes del cuarteto de la muerte, podrá liderar una misión de rescate, en la que ni siquiera su implacable habilidad para el combate será garantía de supervivencia para sí mismo.

   

El ritmo narrativo y el desarrollo de este capítulo se ven respaldados por el inconmensurable talento de Greg Staples a cargo del dibujo, quien rubrica 66 páginas de derroche visual, marcadas por su estilo realista y efectista realmente espectacular, que no dejará indiferente ni al más exigente de los lectores.

EdicionesKraken publicó este cuidado tomo en formato de tapa dura, que incluye una generosa sección de extras con todas las portadas creadas por Staples para la ocasión, además de una galería de diseños y del proceso creativo de sus páginas. Todo al precio de 19,9€, aunque en la web de la propia editorial podréis adquirirlo a un precio incluso más módico.

Se trata de una historia autoconclusiva, que podréis disfrutar sin necesidad de haber leído previamente ningún otro título del Juezz Dredd y una lectura recomendada para los amantes de la acción y la aventura a la que esta semana no dudo en concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.


miércoles, 10 de mayo de 2017

PROMETHEUS

PROMETHEUS: fuego y piedra

Autores: Paul Tobin (guion), Juan Ferreyra (dibujo).
Editorial: Norma
Formato: 112 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2017
Precio: 16€






Nada se sabe del destino de la nave Prometheus en su viaje a LV-223 para descubrir las claves del origen de la humanidad. Ahora, un nuevo equipo, a bordo de la nave Gerión, está dispuesto a aterrizar en esta luna y descubrir qué le ocurrió a Peter Weyland y el resto de su tripulación.

El universo Alien continúa ampliando su familia invariablemente dentro y fuera de la gran pantalla. Y ante el inminente estreno de la nueva entrega cinematográfica, “ALIEN Covenant”, podemos hablar de otra de sus ramificaciones en el mundo del cómic, que se sitúa en algún punto entre la nueva entrega de la saga y el film predecesor del que toma su nombre, PROMETHEUS.
El título que tenemos entre manos es en realidad el episodio inicial de una serie en 4 capítulos (que ya llevaba algún tiempo rondando por el mercado norteamericano y que llega muy convenientemente ahora a España), con la que se pretende integrar en un arco argumental los dispersos componentes que a lo largo de los años se han ido incorporando a la saga, y que ahora se reúnen en una sinergia con los títulos: 1.Prometheus, 2.Aliens, 3.Alien vs. Depredador y 4.Depredador.

“Prometheus: fuego y piedra” toma el testigo de la película homónima, a modo de secuela o spin off, valiéndose de las muchas incógnitas que ésta dejó en el aire hace cinco años, para que el autor norteamericano Paul Tobin desarrollase una nueva línea argumental a explorar. 125 años más tarde de que Peter Weyland partiera de la Tierra en la nave Prometheus hacia la luna LV-223, una nueva expedición de la Corporación Weyland-Yutani inicia una misión de rescate del navío perdido, con el fin de esclarecer las extrañas causas que rodearon su desaparición. Pero la tripulación en esta ocasión formada por un nutrido grupo de científicos, sintéticos y militares adiestrados, se encontrará con un escenario para el que no estaban preparados, el páramo desértico que aguardaban encontrar es en realidad un planeta selvático en el que la vida se ha abierto camino salvajemente. La presencia de otros naufragios espaciales, extrañas formas de vida depredadoras y los secretos que la propia tripulación esconde, pronto pasarán factura al grupo, lanzándolos de cabeza a una peligrosa odisea en la que las incógnitas y amenazas se suceden sin darles tiempo a respirar.


   

El intrigante relato de Tobin llega flanqueado por el talentoso dibujo de Juan Ferreyra (“Colder”, “Green Arrow”); que si bien muestra cierta falta de garra en sus primeras páginas, va ganando enteros a medida que la historia avanza. Su estilo realista le viene como anillo al dedo al relato, logrando cargar de dinamismo sus secuencias, con una composición de páginas audaz y plagada además de abundantes splash pages. Todo completado por unas tétricas paletas de colores para las que contó con la colaboración de su propio hermano Eduardo Ferreyra.

Este primer episodio de la serie llega de manos de Norma editorial, con un tomo en formato de tapa dura, al precio de 16€; que cuenta entre sus extras con una galería con el proceso de creación y diseños de Ferreyra, además de las cubiertas originales de David Palumbo entre capítulos.

Puede que sea algo pronto para valorar esta serie en conjunto, pero su primer volumen dejará a cualquier seguidor del universo Alien con un buen sabor de boca y sin duda con ganas de más material, por lo que esta semana no he dudado en otorgarle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica como lectura recomendada.



lunes, 1 de mayo de 2017

ALIENS: Salvación + Sacrificio

ALIENS: Salvación + Sacrificio

Autores: Dave Gibbons, Peter Milligan (guion), Mike Mignola, Paul Johnson (dibujo).
Editorial: Norma.
Formato: 104 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2016
Precio: 16€





La expansión del universo ALIEN no es algo nuevo, ni que nos coja por sorpresa; convertido en un auténtico fenómeno de masas y alcanzado el estatus de obra maestra en la cultura popular, no le han faltado múltiples incursiones en otros medios, y entre ellos el mundo del 9º arte no ha sido una excepción. “ALIENS: Salvación + Sacrificio” es en realidad un título algo antiguo, una compilación de dos títulos para ser más exactos, firmados por un auténtico póker de ases del mundo del cómic y que en el último año ha vuelto a nosotros en este flamante nuevo volumen, que se catapulta en gran medida gracias al prestigio y renombre de sus autores en la actualidad.

Las historias aquí recopiladas nos devuelven a un escenario familiar para los incondicionales de la saga cinematográfica, en gran medida semejante al de aquella tercera entrega dirigida por David Fincher, cuya acción transcurría en un abandonado planeta carcelario, que en su concepción original debía haber sido un aislado planeta monasterio, en el que un aterrorizado grupo de religiosos tendrían que enfrentarse a la diabólica criatura asesina que se había colado en su hogar.
Y esta vertiente más meditada es por la que se ha optado en el cómic del que hoy hablamos, cuyos relatos comparten un componente religioso fundamental en su argumento. El terror galáctico y los angustiosos espacios cerrados en los que el letal xenomorfo se convertía en el centro de atención, ceden protagonismo así a dos historias más centradas en los temores del hombre, en las que cuestionar la inquebrantabilidad de su fe, o su integridad en la feroz lucha por la supervivencia.

El primero de los capítulos, “Salvación”, firmado por el veterano artista Dave Gibbons, nos pone en la piel de Selkirk, un temeroso hombre de Dios y superviviente del naufragio del carguero espacial Nova Maru. Quien pronto descubrirá que las extrañas criaturas que les están acechando pueden tener algo que ver con el cargamento que se ocultaba en la bodega de su propia nave. Perdido ahora en un planeta inhóspito junto al capitán del navío, deberá enfrentarse a sus propias debilidades y poner a prueba su fe en Dios, si desea salir con vida de la complicada situación en la que se encuentra.
Aunque este capítulo puede llegar a hacerse algo breve, consigue condensar en sus páginas el suspense y la agonía tan característica del universo Alien, en cierta medida gracias al guion del autor británico, quien logra transmitir el aislamiento e impotencia de sus protagonistas, transportándolos a un desconocido entorno hostil totalmente fuera de su control. Pero sobre todo, funciona gracias al dibujo del maestro Mike Mignola, el cual todavía evidenciaba el estilo tan característico de sus comienzos (aquí completado con las tintas de Kevin Nowlan); siempre inquietante, poderoso y con un gran gusto por los juegos de luces y sombras, que tanto potencian el misterio de sus escenarios y criaturas.


El segundo capítulo integrado en el volumen es “Sacrificio”, guionizado por el estadounidense Peter Milligan, mantiene los inmensos espacios selváticos en los que transcurre la acción de su historia. Los habitantes de una colonia espacial aislada rescatan de un terrible accidente a una mujer, Ann. Tras su recuperación Ann empieza a familiarizarse con su entorno, solo para descubrir que los colonos no solo viven atemorizados por algo que acecha fuera de las murallas de la colonia. Dentro de sus muros también se esconde un oscuro secreto que nadie desea revelar.
Una vez más, la protagonista vuelve a ser una mujer de fe, que desde su rectitud encontrará en el xenomorfo un reflejo distorsionado de la peor cara de sus congéneres. Este relato se aventura en la cara más oscura del alma del hombre, donde la criatura asesina encarna al mal personificado poniendo a prueba la entereza de los habitantes de la colonia espacial. Un relato efectivo en su propósito de cuestionar la integridad del hombre, que gana enteros con el arte de Paul Johnson y su estilo pictórico, realista y difuso, tan cargado de color como de oscuridad, con el que logra arrojar una extraña sensación alucinatoria a lo largo de todas sus páginas.

   

Quizás ésta no pase por ser una obra de gran calado, pero sin duda alguna sigue aportando profundidad al universo Alien más allá de la gran pantalla. Un título más que interesante, que hará las delicias de los seguidores de la saga, más todavía si tenemos en cuenta los grandes autores que en ella han trabajado. Por todo ello, esta semana quiero concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica, recomendándoos encarecidamente su lectura.

Hace ahora un año, Norma editorial se encargaba de reeditar este título en el que se recopilan ambos relatos, con un cuidado tomo en formato de tapa dura, al precio de 16€.

lunes, 24 de abril de 2017

Moby Dick

Moby Dick

Autores: Pierre Alary (guion), Olivier Jouvray (dibujo y color)
Editorial: Dibbuks
Formato: 124 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2014
Precio: 18€








El joven Ismael y su misterioso amigo Queequeg han acudido a la villa portuaria de Pequod buscando enrolarse en un barco ballenero y embarcarse en una travesía con la que espantar a sus respectivos fantasmas personales. Durante meses deberán vivir a bordo del buque capitaneado por el torturado Capitán Ahab, un hombre corroído por la sed de venganza, cuya locura les lanzará hacia una frenética persecución en pos de la diabólica ballena blanca conocida como Moby Dick.

Por todos es sabio que la tarea de adaptar respetuosamente una novela a algún otro medio narrativo nunca ha sido tarea fácil, más todavía si estamos hablando de una obra tan célebre como lo es “Moby Dick”, un auténtico clásico de la literatura universal; por lo que intentar trasladar su historia al lenguaje de la historieta podría tildarse de auténtica temeridad, cuyo resultado quedaría expuesto al meticuloso análisis de los millones de lectores que la magna obra de Herman Melville tiene a lo largo y ancho del globo. Pero como a la temeridad y la valentía las separa una delgada línea, no han faltado a lo largo de la historia intrépidos voluntarios dispuestos a llevar a buen puerto semejante tarea.

En esta ocasión son Pierre Alary (a quien ya conocemos por títulos como “Lincoln”) y Olivier Jouvray (dibujante de “Simbad” y “Silas Corey”) quienes nos proponen esta libre adaptación de la obra de Melville, en un ejercicio artístico con el que, por otra parte, pretenden acercar la célebre obra a un nuevo público. Una tarea nada fácil, teniendo en cuenta la necesidad de adaptar el texto original a un nuevo formato de 124 páginas; pero lo cierto es que Alary logra condensar en este cómic la esencia de la obra original, aun teniendo en cuenta la inevitable pérdida del discurso moral, siendo respetuoso con el retrato psicológico de todos sus personajes y conduciendo eficientemente esta tormentosa historia que versa acerca de los demonios interiores del hombre.
   

Poco más podemos decir en realidad que no se sepa ya sobre la historia de la maldita ballena blanca, pero cabe destacar en esta ocasión, la gran labor del dibujante francés Olivier Jouvray, cuyas manos aportan para la ocasión unas magníficas páginas, con un dibujo de estilo abocetado, que aunque en un principio pueda confundir, se descubre finalmente como una de sus mayores virtudes, cuya riqueza de detalles se habría perdido si se hubiera optado por una línea más limpia y definida. Todo ello acompañado por unas lacónicas paletas de colores con las que completa las atmósferas y una puesta en escena que va ganando en dinamismo a medida que avanza la historia.

La publicación de este título en España llegó de manos de Dibbuks, en un tomo de tapa dura, al precio de 18€.

En definitiva, una nueva oportunidad para acercarse a este clásico americano desde un nuevo punto de vista. Y un título al que esta semana le quiero conceder mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.