miércoles, 29 de noviembre de 2017

El arte de Charlie Chan Hock Chye

El arte de Charlie Chan Hock Chye: Una historia de Singapur

Autor: Sonny Liew
Editorial: Dibbuks/Amok Ediciones
Formato: 320 páginas, blanco/negro y color, tapa dura.
Año de publicación: 2017
Precio: 30€



Chan tiene poco más de setenta años y lleva creando cómics en su Singapur natal desde 1954, cuando solo era un niño de dieciséis. Mientras echa la vista atrás a su carrera de más de cinco décadas, sus historias se presentan ante nosotros en un deslumbrante despliegue de estilos artísticos y formas, y su desarrollo refleja la evolución del panorama político y social de su tierra y del propio universo del cómic. El arte de Charlie Chan ha reunido una miríada de géneros para crear esta biografía de la vida y obra de Chan Hock Chye, un artista pionero en el mundo del cómic, pero en gran parte olvidado en Singapur.

La obra de Sonny Liew llega por fin a nuestro país avalada por sus 3 premios Eisner (mejor autor completo, mejor edición de material extranjero y mejor diseño de edición 2017) y el premio Pingprisen a mejor cómic internacional.
El autor malasio se dispone a hacer justicia al descubrirnos la biografía de un maestro casi olvidado, su compatriota, el veterano y prolífico Charlie Chan Hock Chye, pionero artista del cómic, que inició su carrera profesional con tan solo dieciséis años en su Singapur natal, siguiendo los pasos de sus admirados Tezuka o Wally Wood. Una vocación temprana que marcaría toda una carrera, que no siempre sería recompensada con el reconocimiento del público y las editoriales, pero que en cualquier caso supuso un hito en la historia de su país… Claro que, en realidad Chan Hock Chye nunca ha existido.

Sí, ya lo habéis oído, El arte de Charlie Chan es una gran farsa, una farsa magistral, una farsa que su verdadero autor emplea como excusa para iniciar un viaje a través de la convulsa historia de su país. Basándose en su propia experiencia Sonny Liew se inventa al veterano artista para retratar a los más notables personajes y eventos de los últimos 70 años de Singapur y Malasia: el fin del colonialismo británico, el enfrentamiento entre el primer ministro de Singapur Lee Kuan Yew y su principal opositor Lim Chin Siong, la lucha de clases, las barreras idiomáticas, las protestas estudiantiles, las guerras… y en definitiva el paradigma del tortuoso cambio de toda una época para su nación.


El gran acierto de Liew fue el de presentar esta historia de forma novedosa y amena; lo que podría haber sido un denso compendio enciclopédico de nombres, lugares y sucesos, se presenta sin embargo como un fluido paseo por la trayectoria de Charlie Chan, quien nos habla en primera persona sobre su vida y obra, a menudo marcada por series de ciencia ficción y aventuras pulp como “Ah Huat´s Giant Robot”, “Invasión” o “Escuadrón 136”, que representaban en realidad poco veladas metáforas de la realidad social que le había tocado vivir. Historias dentro de una historia, dentro de otra historia, una auténtica matrioshka comiquera y un brutal ejercicio versatilidad con el que Liew ha visto necesario transformar su propio estilo gráfico para recrear los diferentes géneros y etapas artísticas que atravesó el ficticio autor: las caricaturas, el estilo realista, el color, el blanco y negro, incluso sus supuestos cuadernos de dibujo, retratos y páginas originales. En definitiva, un trabajo titánico que no pasará desapercibido.

Obras como El arte de Charlie Chan Hock Chye demuestran la gran capacidad reivindicativa del medio para el retrato histórico y social. Sin duda un título de calidad indiscutible, al que esta semana no dudaré en concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.

Co-editado por Dibbuks y Amok Ediciones, en un cuidado tomo de tapa dura, podréis encontrarlo en vuestras librerías al precio de 30€.


3 comentarios:

Enrique Larrea dijo...

Gracias por tu crítica .Tan solo una matización es una co-edicion entre Dibbuks y Amok ediciones. Un saludo

Capitán Latinoamérica dijo...

Gracias por la aclaración. Corregimos en el acto!
Saludos.

Enrique Larrea dijo...

Gracias . Un saludo