Mostrando entradas con la etiqueta O Garaxe Hermético. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta O Garaxe Hermético. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de marzo de 2018

Entrevista a Anémona de Río



La escuela gallega de banda deseñada O Garaxe Hermético sigue surtiéndonos de nuevos autores a los que conocer y en esta ocasión le toca el turno a Aldara Álvarez García, más conocida por su sobrenombre artístico de Anémona de Río. Alumna aventajada y premio fin de curso 2017 de la conocida escuela, quien se permite el lujo de adelantarse a algunos de sus compañeros graduados y ya presenta en sociedad su primer trabajo como autora, titulado "Tam", el primer manga gallego, a cuya presentación acudimos el pasado 24 de febrero, a fin de conocer a la autora y hacerle la entrevista que hoy os ofrecemos.

                                                  _______________________________


Buenas tardes Aldara. Después de unos duros años de estudiante hoy por fin estás aquí presentando tu primer trabajo titulado “TAM” ¿Cómo te sientes ahora al otro lado de la mesa presentando el cómic?

Pues un poco estresada la verdad (risas). Por la vergüenza de estar en público, no es algo a lo que esté acostumbrada, pero supongo que esto me va a ayudar un poco a dejar eso atrás.

¿De dónde surge la idea de “TAM”?

Fue un trabajo de fin de curso, que es lo que hacemos después de toda nuestra etapa de aprendizaje en la escuela de O Garaxe Hermético, tenemos que hacer un cómic. Y ésta fue en realidad mi segunda idea. A mí me gustaba especialmente hacer tiras cortas como las de los periódicos, como las que ya había hecho anteriormente para el Diario de Pontevedra. Así que inicialmente pensé en un recopilatorio con las que ya había publicado. Pero los profesores me sugirieron que le diera una vuelta, e intentase que estuvieran todas relacionadas. Y así es cómo surgió. De todas formas, el libro está dividido en capítulos y cada capítulo funciona como si fuera una tira un poquito más larga.

Para los que se acerquen a las librerías estos días ¿puedes contarnos de qué trata la historia?

El tema del que trata son los complejos y las inseguridades personales. La historia comienza cuando la protagonista recibe un email donde la invitan a una reunión de antiguos alumnos, pero ella durante este tiempo que han estado alejados se había dejado un poco y le empiezan a entrar las dudas de si se ve bien, si los demás la van a ver bien, si engordó, si tal… Y entonces se dice que puede intentar arreglarse un poquito y va a intentar arreglar algunas cosas, pero la pobre mete un poco la pata y… bueno, lo sigue intentando a pesar de todo.

Parece que hay algo de realidad metida en esta historia, no sé si has tirado un poco de vivencias propias…

Sí un poco, pero llevándolo bastante hacia la comedia. La verdad Tam es más valiente que yo (risas).

¿A qué público va dirigido?

En realidad yo creo que lo puede entender cualquiera. En principio podría decir que va dirigido a chicas de mi edad, jóvenes, pero como te digo, es una historia cercana para todo el mundo.

Se habla además del primer manga gallego. Y ciertamente en el apartado gráfico, aún notándose tu sello personal, sí que destaca esa estética manga. Me imagino que no es algo casual, intuyo la influencia de algún autor en particular…

Sí, el primer manga que leí fue “Evangelion”, gracias a una amiga del colegio que me lo había prestado. Lo gracioso es que me costó muchísimo acostumbrarme a leer al revés, en el sentido de lectura japonés, de repente me encontraba leyendo normal y me decía – Pero si esto ya lo leí – (risas). Después de eso también leí “Sargento Keroro”, me gustaba mucho el estilo, porque es muy blandito, muy redondito. También he leído mucho de Rumiko Takahashi, me gusta mucho el humor que tiene. Y por eso me gustaría hacer algo así, es lo que me gusta y no me veo haciéndolo de otra manera.

No podemos dejar de hablar de O Garaxe Hermético, que se sigue reivindicando como la cantera de los autores del futuro. ¿En qué momento supiste que querías dedicarte a esto del cómic y cómo ha sido tu paso por la escuela?

Entré más que nada por probar, porque me había metido en la Facultad de Publicidad y Relaciones Públicas y mi madre quería que buscase algún curso que se hiciera cerca y entonces encontré O Garaxe. Al principio estaba muy perdida, veía que todo el mundo tenía mucho talento y yo estaba allí pensando que no sabía escribir, que no sabía dibujar… pero al final salió mejor de lo que esperaba, la experiencia ha sido mejor que en cualquier otra escuela donde haya estudiado y he aprendido muchísimo de la profesión.

¿Cuál dirías que es tu mejor recuerdo y cuál el más duro?

La verdad es que tengo una memoria muy mala (risas). Pero mi mejor recuerdo es de una ocasión en la que un profesor nos pidió que dibujásemos a los personajes de una serie, pero acorde a nuestro estilo y que siguiesen siendo reconocibles. Yo elegí hacer a los de Hora de aventuras. Resulta que a la hija del profesor le encantaba esa serie, así que él me pidió si los podía copiar para dárselos a su hija. Me hizo mucha ilusión, fue un detalle muy bonito.
Por otro lado, una vez al año se nos pedía que hiciéramos un cómic para incluirlo en un recopilatorio, eran los profesores quienes nos proponían el tema, pero a mí nunca me salía nada, me bloqueaba y pensaba que no sabía hacer nada.

¿Cuál es la parte del proceso creativo que has vivido con más dificultad?

Lo más difícil siempre es empezar. Al principio, porque yo me había planteado otra historia que no les había acabado de gustar a los profesores, entonces le fuimos dando vueltas al tema de las tiras cómicas. Escribir tampoco se me da muy bien, o al menos no me siento demasiado cómoda con ello, así que a la hora de preparar el guion estuvieron enseñándome otras formas de afrontarlo. Me propusieron pensar en las escenas, ponerlas en varios post-it y luego ir moviéndolos, hasta que todo encajara. Y una vez hecho eso, simplemente había que dibujarlo. Con esa parte lo que más me cuesta son los fondos, tuve que tirar bastante de referencias fotográficas y salir a la calle, así que el lector seguramente pueda que reconozca algunos lugares.

¿Técnicas tradicionales o digital?

Ahora mismo digital, aunque todos los bocetos iniciales los hago siempre con lápiz, en la pantalla no me siento cómoda. Pero una vez que tengo el boceto hecho, lo escaneo, lo entinto y coloreo con ordenador.

El día de llegar a la imprenta y ver tu trabajo saliendo debió de ser emocionante.

Sí, lo fue (risas). Es que eran unas planchas tan grandes y había una cantidad de papeles allí que decía – ay dios mío – Pero me sorprendió por lo bien que se veía. Me habían dicho que los colores podrían verse algo diferentes a como se veían en la pantalla, pero yo los vi y me encantaron, así que muy positivo todo.

¿Y qué tal la respuesta del público hasta ahora? Porque tengo entendido que tras tu concurrida presentación en Pontevedra, probaste con una experiencia pionera y bastante sorprendente, dedicando tus comics durante la noche de San Valentín en un conocido restaurante de la ciudad…

Yo creo que muy bien, no me dijeron nada malo ni me pegaron (risas). Posteriormente a través de Instagram me mandaron fotos y parece que todos estaban muy contentos. Muy maja la gente, la verdad.

¿Algún proyecto en marcha de cara al futuro inmediato?

No hay ninguna idea clara por ahora. Pero me gusta mucho dibujar, de hecho no sé si me gusta más dibujar que hacer un cómic completo. Así que no sé… quizás la posibilidad de ilustrar trabajos que escriba otra gente.

¿Algunas palabras para la gente que se quiera dedicar al mundo del cómic?

Tienen que tener mucha constancia y no probar por probar. Tienen que convencerse, no pueden decir esto ya lo haré, o, me gusta pero ahora no me apetece, porque si lo van dejando nunca lo van a terminar. Pero supongo que como en todo, dedicación, trabajo y algo de pasión.

Muchas gracias por tu tiempo Aldara y mucha suerte en esta carrera que comienzas.
Gracias.

                                                   _______________________________


Una vez más, deseamos mostrar nuestro agradecimiento a la librería Banda Deseñada de Vigo y a Kiko da Silva por hacer posible este encuentro.

Roberto M. Lamosa

lunes, 27 de febrero de 2017

Entrevista a Fon


Alfonso Barreiro Carreño, más conocido entre sus colegas como Fon, decidió un buen día abandonar su carrera como ingeniero para aventurarse en el mundo artístico y acabar convirtiéndose en uno de los alumnos más aventajados de la escuela gallega de cómic O Garaxe Hermético. A finales del pasado año por fin pudimos presenciar la publicación de su primer trabajo profesional titulado “Curuxa: a voz de Azazel”, un relato de aventuras de corte infantil ambientado en un mundo fantástico, con el que aspira a conquistar a los lectores más pequeños de la casa. Como no podía ser de otra manera, nos desplazamos hasta las instalaciones de O Garaxe Hermético, donde nos recibieron con los brazos abiertos para poder entrevistar al autor, sobre el que recae la gran responsabilidad de abrir brecha como representante de la primera hornada de artistas salidos de la escuela. Y allí pudimos preguntarle por sus impresiones y su trabajo.

                ______________________


Buenos días Fon, la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar esta entrevista, se me ocurren demasiadas preguntas, pero creo que la más obvia es… ¿Cómo un ingeniero que ya ha superado la treintena decide pegar este salto hacia el mundo del cómic?

Bueno, la pregunta en este caso está acertada, porque yo siempre he leído mucho cómic y tenido mucha afición por el cómic. Y a pesar de estar trabajando como ingeniero siempre he mantenido mi afición de seguir haciendo mis pequeñas historietas, algo malas ellas, pero incluso llegué a tener un blog llamado Chou Cómics, en el que junto a unos amigos de Noia íbamos publicando nuestras tiras, chistes de monstruos, etc... O sea, que la afición siempre estuvo ahí. Qué pasa, que yo estudié una ingeniería un poco por desconocimiento de que me podía dedicar a ser dibujante.
A pesar de haber autores españoles yo no veía autores gallegos. Miguel Anxo Prado me gustaba, pero por aquel entonces no sabía que fuese de aquí. Recuerdo que me encantaba Azpiri, Carlos Jiménez, el cómic argentino, los Astérix, los Tintin, Spirou… pero para mí era algo que estaba muy lejos. Y entonces me metí como ingeniero y así estuve trabajando durante algo más de cinco años, durante un período en el que entraba y salía de esos trabajos, entré en una dinámica que consistía en trabajar un poco e ir al paro sucesivamente, pero cada vez el paro duraba más tiempo, no veía una seguridad o estabilidad. Hasta que un día, no recuerdo muy bien dónde, vi la noticia de la existencia de la escuela de cómic O Garaxe Hermético, así que investigué un poco, vine aquí, vi las instalaciones, vi que era algo real y serio y decidí apostar por esa pasión que me hervía por dentro y me pedía hacer historias. Y así pasó, se dieron las circunstancias en las que coincidió estar en el paro y la apertura de la escuela. Por supuesto si la escuela no fuera buena yo no estaría aquí, no seguiría, pero al ver que esto funcionaba… Incluso tuve algunas ofertas de empleo que tuve que rechazar durante ese tiempo. A pesar de todo no fue fácil, porque para acabar los estudios tuve que ir tirando de mis ahorros e incluso contar con ayuda de la familia. Pero me metí en esto por algo que había dentro de mí, llámalo pasión, llámalo enfermedad… Recuerdo a los profesores diciéndome, tú tienes auténtica necesidad de hacer historietas y contar historias. Y supongo que gracias a la escuela todo se empezó a convertir en una realidad.

Realmente eso es algo que admiro mucho, ese ejemplo de valentía y apuesta por la realización personal… Ahora visto en perspectiva, terminados los estudios y con tu primer trabajo publicado ¿cómo lo ves, mereció la pena?

Claro, mereció la pena, porque antes de terminar el segundo año ya me había dado de alta de autónomo como dibujante. Es decir, ya aparecieron las oportunidades de ir haciendo algún trabajo e ir metiéndome en el mundo. Entre ellos ilustré en “A viva voz” para Isabel Pichel. Estudié detenidamente la posibilidad de que fuese todo de forma oficial, haciéndome autónomo, e irme afianzándo un poco en el terreno. Por otra parte Kiko da Silva (director de O Garaxe Hermético) también nos había dado la oportunidad de trabajar a algunos alumnos cuando se hizo la revista juvenil del Xabarín Club. Algunos publicamos allí nuestras ilustraciones. También iba echándole una mano a Kiko en algunas cosas… Comencé como profesor de las actividades extraescolares para los chavales. Y finalmente saco un cómic, que fue premio de fin de carrera, con lo cual ya no solo saco un cómic, es decir, Kiko es editor y no publica un cómic porque sí, cobras como autor de tu trabajo. Ahora mismo estoy ya embarcado en un proyecto distinto que se llama Trogloditas, también infantil/juvenil y haciendo el guion de lo que será el segundo álbum de Curuxa. Así que las expectativas son buenas, trabajando con pasión veo que la cosa va tirando para delante, como en todo, si paras de trabajar no tendrás oportunidades.

Una profesión sacrificada, imagino…

Sí, cualquier trabajo te requiere muchas horas, la jornada laboral suele ser de ocho horas y a veces, dependiendo del trabajo, esas ocho horas pueden ser incluso más. Nosotros los dibujantes no vamos a una oficina, no hay un lugar de trabajo definido, ya no hay los estudios que había antes, quizás existan algunos autores que se junten, pero ya no están lugares como Bruguera… Entonces necesitas ser tú quien se levante y se ponga a trabajar, pero a veces es un poco complicado, porque sí que es cierto que no tienes un horario de trabajo definido y en ocasiones acabas haciendo muchas más horas, terminando de madrugada, o madrugando a diferentes horas… Pero lo importante es la constancia, imponerse ese mínimo de ocho horas diarias para que las paginas vayan saliendo. Yo en cuanto terminé este cómic ya me puse con el siguiente y de hecho ya está muy avanzado. Sí que es cierto que cuando decimos muchas horas, también hay que contar en ocasiones con fines de semana, noches… sí, es un trabajo de mucho sacrificio, pero al mismo tiempo muy gratificante, porque estás haciendo algo que te está aportando felicidad.

Me imagino que habría algunos autores de referencia que te conducirían hasta aquí.

Sí, en mi caso de pequeño leía mucho Mortadelo y Filemón, Pulgarcito de Jan me encantaba… pero digamos que este enamoramiento por querer hacer historieta desde pequeño me llegó con Dragon Ball (risas) y creo que fuimos muchos los que caímos con eso. Era un auténtico vicio pasarse el día con el lápiz en la mano haciendo dibujos de Son Goku. Y a partir de ahí empecé a hacer historietillas muy similares… así que sobre todo podemos señalar a Akira Toriyama. Creo que en Curuxa se nota muchísimo la influencia de Toriyama, con esa niña que emprende una aventura en un mundo mágico, con referencia a muchos de nuestros monstruos, en el que hay no solo personas, también gatos, fantasmas, mezcla de animales con personas. Creo que fue algo que salió sin querer hacerlo conscientemente. Después también leía mucho Cimoc, Creepy, 1984, empecé a descubrir más mundo después de Dragon Ball, conocí a Azpiri, todos los argentinos, El Eternauta, Miguel Anxo…

Vamos a habla un poco sobre tu primer trabajo “Curuxa: a voz de Azazel” ¿De qué trata?

Pues es la historia de una niña que es meiga (bruja). A los niños de su aldea y a ella les roban las voces porque hay unas brujas que están buscando una voz especial, una más mágica y más bonita, porque cuanto mejor es la voz de la bruja mejores son los conjuros que puede hacer. Por desgracia es una voz muy hermosa pero que pertenece a un demonio, algo que se menciona un poco a nivel de flashback y las brujas buscan desesperadamente esa voz. La bruja que la tenga será la más poderosa y no tendrá rival, sin un ánimo especial de ser malvadas, simplemente quieren esa voz para que nadie les pueda hacer sombra. Así Curuxa tiene que emprender la aventura de recuperar las voces, lo que pasa es que vive en un mundo mágico donde las brujas necesitan su voz para poder hacer su magia. Por lo tanto tendrá que ir encontrando el apoyo de sus compañeros. Y de ahí viene un poco la doble intención de esta historia, que a pesar de ser una aventura, no hay que olvidar que es para niños y niñas y hay que transmitirles un mensaje. En este caso Curuxa al tener esa impotencia de no poder hacer su magia, desea ser una persona igual que nosotros, ya que todos se meten con ella. Así irá conociendo una serie de amigos que la podrán ayudar para alcanzar sus objetivos. Ese mensaje de por qué nos apoyamos unos a otros es una cosa especialmente importante para mí, porque viendo mi propia experiencia, pienso que sin el apoyo del Garaxe Hermético o el de mi familia no habría llegado a hacer este cómic, mi pareja en algunas cosas me aguanta y en otras menos (risas) pero también ha sido súper importante, motivándome para lograrlo. Y entonces sentí que este cómic no era solo mío, sino que también se lo debía a todos ellos, fue un proceso de mejora continua gracias a todos ellos y ese es el mensaje que quería incluir aquí.

Resulta inevitable pensar en la mitología y folclore gallegos, ya que estamos hablando de brujas, hombres lobo… ¿Fue una elección muy consciente?

Pues sí, fue muy consciente porque también tengo mucha influencia por otra parte del mundo de la animación, especialmente del Estudio Ghibli de Miyazaki y Takahata. Y algo que hacen mucho allí y en la animación japonesa en general, es coger mucho de su cultura y folclore, cosas que a nosotros nos parecen novedosas y exóticas, pero allí son algo normal y cotidiano. Pensé que aquí en Galicia también teníamos muchas cosas que exportar y que podíamos sentirnos orgullosos de hacer referencia a lo nuestro. Y que por otro lado la gente de fuera vea que eso tan fantasioso en realidad es algo que existe y forma parte de nuestra cultura. Un poco por eso elegí hacer esas referencias a las brujas, la Santa Compaña, las aureanas del Miño… había muchas otras leyendas que quería meter pero se quedaron fuera, pero quedan ahí guardadas en la recámara para futuros trabajos. Pienso que es muy importante no olvidarse de quién eres, en este caso hablamos de Galicia y tenemos mucha cultura propia que podemos explotar, incluso el humor que tenemos es un humor muy goloso que también tiene su hueco. Y creo que es muy importante que un autor incluya cosas de él mismo y así reivindique toda esa cultura propia.

Me resulta también muy curioso que se te pregunte tanto por el hecho de que la protagonista sea una niña ¿Esa también fue una decisión meditada?

Variaciones en las páginas durante el proceso de creación.
Pues mira, aquí se nos suele pedir que hagamos un estudio de mercado, el tipo de cómic para qué editoriales es más adecuado, el público al que irá dirigido… Y coincidió que tengo una sobrina que es muy lectora, pero claro, todo lo que leía, salvo en literatura donde sí hay mucho personaje femenino, pues veía que no había mucho protagonista femenino, que la heroína fuera una niña… Y eso me hizo recapacitar. Quizás fuera buena idea hacer algo con lo que las niñas se pudieran identificar, aunque el realidad este cómic sea tanto para niños como para niñas, pero por eso decidí que la protagonista fuera ella, una niña, porque por más que lo pienso se me ocurren muy pocos ejemplos. Y los que hay son más bien roles secundarios. Si subimos un poco hacia el juvenil o adulto sí que empieza a haber más. Y en la situación actual donde se está reivindicando un poco más el papel de la mujer, me imagino que ha propiciado que se me pregunte más por eso, pero realmente no era mi intención, simplemente quería cubrir esa carencia de protagonistas niñas.

Como bien dices, es una obra destinada a un público infantil/juvenil, pero dejando un poco de lado esa visión más fría o desde el punto de vista profesional del estudio de mercado, imagino que en este caso también hay que mantener vivo a ese niño que llevamos dentro para saber dirigirse a este público en concreto, que por otra parte es muy exigente.

Sobre todo a nivel de lenguaje, a nivel de personajes es muy importante. En los primeros borradores que tenía de Curuxa me di cuenta de que era muy sosaina para los chavales de ahora, daba la impresión de que lo estaba escribiendo para niños de hace veinte años (risas). Me costó muchísimo, pero me ayudó el hecho de estar dando clases aquí a otros niños, porque podía observar un poco su manera de comportarse entre ellos, sus manías, su forma de hablar… A veces tenía miedo de hacer chistes que pudieran resultar de mal gusto u ofensivos, pero luego escuchándolos a ellos el que se escandalizaba era yo (risas). Así que tuve que llevarlo hacia otro lenguaje. Pero sí, ese niño que llevamos dentro yo siempre lo he seguido alimentando, sigo leyendo a Spirou, a Mortadelo, Astérix, los Pitufos, ya me he lanzado a comprar la nueva colección de Lucky Luke (risas) Y aunque me gusta el cómic adulto, posiblemente este otro sea el que más disfrute, por eso también estoy un poco ahí, porque es lo que me gusta.

Tras tu paso por la escuela conseguiste hacerte un hueco y ya es habitual verte ahora trabajado por aquí. Has dado el salto de alumno a profesor ¿A qué hay que tenerle más miedo, al papel en blanco o a los alumnos?

(Risas) pues yo creo que a los alumnos en blanco. Cuando tú te bloqueas conoces la manera de solucionarlo, pero cuando es un niño el que se bloquea es todo distinto. Tienes que conocerlos mucho, cuando empiezas con alumnos nuevos y ves que se bloquean tienes que irlo llevando de diferentes maneras y no siempre aciertas. A veces lo que le propones no consigue hacerle arrancar. Realmente le tengo más miedo al folio en blanco del alumno…curiosamente a mi folio en blanco no le tengo mucho miedo, quizás por inconsciencia o porque llevas guardando todas las ideas desde hace tanto tiempo que ahora las estás soltando todas de golpe y la cabeza ya no para. Así que cuando tengo el papel en blanco enseguida me pongo a abocetar y casi me tienen que echar el freno los demás. Como dirían en Rocky… la mirada del tigre, el aspirante que sale a comerse el mundo (risas). Bromas aparte, al final los niños son muy verdaderos, son muy agradecidos y da gusto trabajar con ellos.



Ya llevas algunas presentaciones de tu primer trabajo a las espaldas, pero me imagino que resultaría especialmente satisfactorio presentarlo en casa.

Sí, en Noia todo fue genial, no me esperaba que la gente respondiera tan bien. Solamente en la presentación se vendieron cincuenta y pico ejemplares. E incluso después la gente que no pudo asistir me lo fue pidiendo, o me llamaban y escribían mensajes preguntándome por él, porque por aquel entonces el libro aún no estaba en las librerías. Y la verdad es que quedé súper contento, lo que no me esperaba era tanta asistencia de gente, ya venía de alguna firma junto a los compañeros de O Garaxe, pero nunca con tanta gente junta, esa parte me agobió un poco (risas). Pero muy contento después, incluso cuando la gente te va parando y preguntando por curiosidades como… ¿por qué elegiste el nombre de Azazel? Me lo preguntaba alguien que, por otra parte dio un poco en el clavo, ya que en un relato de Asimov, Azazel es un demonio, pero no especialmente malo sino más bien picarón. Disfruto de esos pequeños detalles.

Háblanos un poco de tu proceso creativo. Por lo que sé tienes más gusto por las técnicas tradicionales.

Sí, lo mío con las técnicas tradicionales fue un flechazo, especialmente después de ver el proceso creativo de Kiko da Silva. Obviamente él se mueve a otro nivel, para llegar a eso hay que llevar muchos años en la profesión. A partir de ahí hice muchos intentos de trabajar a modo tradicional.
El proceso básicamente comienza haciendo un guion por escenas, definiendo todas sus acciones y una vez que tienes todas las escenas empiezas ya con un guion más cinematográfico, por decirlo así, viñetas con sus diálogos. A continuación hacemos un esquema de cómo entrarían esas viñetas dentro de las páginas. Yo no soy un dibujante muy suelto, necesito pulir mucho el dibujo, por lo que necesito repetir cincuenta veces las cosas hasta obtener lo que quiero y cuando ya estoy satisfecho con el resultado recurro a la mesa de calco para redibujar por encima de ese lápiz la versión definitiva. Luego lo paso en la mesa de luz al papel de acuarela y ya me meto con los acrílicos y las texturas. En este caso me ayudó mucho el alquil, que es una cola que me sirvió para frenar el trazo del pincel, ayudándome a hacer las texturas de los árboles o las piedras, era algo difícil de controlar, pero luego ya se va cogiendo la técnica adecuada. Y una vez terminado el acrílico ya salto a los personajes, con un rotulador apincelado de tinta se va perfilando. A partir de ahí se escanean las páginas y ya en el ordenador se hace el retoque digital, por ejemplo para las bolitas de las voces, las estrellas en el cielo, de hecho los cielos están hechos aparte, efectos de luz, los bocadillos y textos… era algo que me aportaba más agilidad al trabajar. Y finalmente toca maquetar, imprimir y rezar para que todo quedara bien y no haya ningún fallo. En ese punto conté con la inestimable ayuda de Kiko, porque a mi me faltaba cierta experiencia con eso.


Ahora que ya te has sacado a Curuxa de la cabeza y está en las estanterías de las librerías, cuéntanos en qué otros proyectos estás metido.

Pues el proyecto más inmediato es hacer otro cómic infantil/juvenil de Troglo e Dita, que son aventuras mudas con un hombre (Troglo) y una mujer (Dita) como protagonistas, con dinámica de chistes o gags cómicos, pero también habrá animales y dinosaurios, por ello también esperaba que transmita alún mensaje, con el tratamiento de las mascotas, los inventos. Incluso habrá hueco para algunos chistes de corte amoroso, con los torpes intentos de Troglo por conquistar a su compañera. Y ese digamos que será mi segundo proyecto, que curiosamente fue en realidad mi primer proyecto aquí en la escuela, algo a lo que ya le venía dando vueltas desde hace tiempo, de hecho había llegado a hacer veinte páginas en mi primer año, pero tomé la decisión de rehacerlas. Algunas ya se editaron en el Diario de Pontevedra, y el año pasado también se fueron publicando mensualmente en Sermos Galiza. Más o menos voy por la mitad del proyecto.
Después estoy metido de lleno en el guion del segundo tomo de Curuxa, me gustaría tenerlo para el 2018. Y otra pasión que tengo son las películas de vaqueros, que heredé de mi padre, así que tengo pensado el proyecto de un western, aunque aún no sé cómo hacerlo. Quizás lo enfoque una vez más para un público infantil o quizás me meta ya en juvenil. La idea es hacerlo en clave de humor. Ahí está Lucky Luke, que es un humor más elegante, más tranquilo; personalmente siempre me ha gustado un western más desenfadado, soy más de Trinidad que de John Wayne (risas). Por eso busco un western de humor, con cierto toque de fantasía también, con el tema de los indios, que tiene mucha fantasía que no se está aprovechando, o se afronta de una manera más seria. Esos son más o menos los proyectos en los que ando metido. Tengo una vaga idea de otras cosas de ciencia ficción, pero es pronto para decirlo.

No te lo pregunté antes, pero no sé si con Curuxa habría más peso sobre tus hombros por la salida de tu primer cómic o por parte de los profesores que veían salir el trabajo de su primer alumno.

Como diría Gandalf… ¿A dónde vas insensato?... (risas) Realmente yo era ese insensato que estaba obcecado con hacer su comic lo mejor posible, pero no era consciente de ello para nada. Sabía que estaba compitiendo con mis compañeros, pero tenía que haber alguno que fuera mejor y ese lo iban a publicar, yo solo pensaba en eso. E incluso cuando conseguí la publicación, me planteaba hacerlo lo mejor que pudiera. Estoy segurísimo de que la presión era muchísimo mayor por parte de los profesores, pues al fin y al cabo se tenía que demostrar que de aquí están saliendo autores de cómic. No es algo que me resbalara, ellos veían su escuela, tras tres años de ahí salía su primer cómic y no podía ser un desastre. Supongo que por eso también nos meten tanta caña, es algo que no ves como alumno. A mi Kiko me hacía repetir muchas cosas, él ya tiene un criterio muy profesional para que no salga cualquier cosa. No sé si sería igual para todos los profesores, pero sí para Kiko, que es el director de la escuela y se juega más. Es como un entrenador de fútbol, es la primera cabeza que rueda (risas). También hay que agradecer ese esfuerzo que hacían, que nos machacaban tanto para hacernos mejores, pero yo no tuve esa presión, estábamos tan arropados por profesionales que en todo momento nos iban aconsejando... De hecho una vez finalizada mi estancia en O Garaxe, en un acto de humildad les dije claramente que no quería quedarme de repente solo y cagarla y ahí se ofreció Kiko da Silva a tutorizarme en el proceso y mostrarme el camino, inicialmente había sido Fran Bueno durante el curso. Y así fue saliendo hacia delante. Me sentí muy arropado en todo momento.

¿En ese aspecto cómo ves la labor de la escuela como cantera de futuros autores? ya no me limito solo a nivel autonómico, sino quizás nacional o internacional ¿De hecho, cómo ves el panorama actual?

Pues a nivel gallego yo creo que estamos viviendo un buen momento, tenemos por ejemplo a Fran Bueno trabajando para el mercado americano, Miguel Porto que hace mucho libro ilustrado pero también hizo algún trabajo para el mercado norteamericano, Fernando Iglesias sacó “Impresiones de la isla” con Portela como guionista. Kiko que es un fuera de serie, Miguel Anxo Prado, Emma Ríos, David Rubín… gente hay de sobra y muy buena. Pero para abrirse paso en este mundo tienes que estar… no voy a decir a su altura, porque ellos ya están a otro nivel, pero hay que producir un producto decente y ellos se están esforzando para que los autores que salgan de aquí sean decentes e incluso más que decentes. Los dos chavales que ganaron el premio de fin de carrera del año pasado son brutales, Inés o Daniel Corrada son gente que va a dar mucho que hablar. Lo que pasa es que no todos obtendrán ese premio, pero eso no significa que no sean buenos. Por eso estoy seguro de que cada vez irán saliendo más autores que tendrán una oportunidad. Quizás en diez años podamos estar hablando de una generación Hermética si todo sigue un buen curso. Por eso pienso que la escuela está haciendo una labor muy importante y estoy seguro que de aquí a diez años, de todos los autores gallegos que se hable en el panorama, el ochenta por ciento habrán salido de aquí. Igual que hoy en día se habla de la Escuela Joso, con los años se hablará de los autores que vienen de O Garaxe Hermético.

Ya para terminar ¿algunas palabras para los autores noveles que estén pensando en dar sus primeros pasos en el mundo del cómic?

Mucha gente me pregunta ¿Vale la pena matricularse en O Garaxe Hermético? Esto es como todo, son las ideas de cada uno, no dejes que otros opinen por ti, si tienes la oportunidad y deseas hacerlo pues inténtalo, si tienes la necesidad de contar historias, pues adelante. E incluso si decides meterte, no te quedes solo con lo que te manden hacer los profesores, porque después en el mundo laboral no va a ser solo lo que tú quieras hacer o solo los encargos que te manden, siempre va a haber algo que tenga que surgir de ti. Si tú mismo te impones más metas esos años que tú estés aquí, verás que son mucho más productivos. Tienen que pensar en algo que les lleve más allá. No sé cómo es el cerebro que se toma algunas cosas como una obligación que te imponen tus maestros, incluso aun siendo algo que te gusta, pero no te apetece hacerlo. Pero si tú te planteas que realmente te apetece hacer eso, lo sacarás adelante encontrándole el punto atractivo que necesites. Y que tampoco se queden en los autores que les gustan, que busquen a su vez de dónde beben esos autores y amplíen sus referencias y sus horizontes. Ese sería mi consejo, si de algo vale (risas), no sé si soy el más adecuado para dar consejos.

Pues muchas gracias por tu tiempo Fon y te deseo una larga carrera en el mundo del cómic.

Igualmente agradecido, por este blog que resulta tan importante para dar a conocer a la gente el mundo del cómic.  A veces a nivel profesional se están haciendo cosas que distan mucho de la calidad de lo que hacéis gente como tú, desde blogs, o podcasts, muy entusiasmados y con un amor sincero por este mundo, divulgando para un público no necesariamente especializado la gran variedad que aquí existe. 

sábado, 14 de mayo de 2016

Entrevista a Kiko da Silva




Durante estos días se celebra el BOOM Film&Comic Festival en la ciudad de Vigo, al que el historietista Kiko da Silva acude como invitado en la sección de cómic. Artista curtido en mil batallas y un orador nato que en los días previos al festival me abrió las puertas de la escuela de cómic O Garaxe Hermético, brindándome una extensísima entrevista en la que pudimos hablar sobre su trabajo y el futuro de la BD gallega. No os perdáis detalle a continuación.

                                                              ___________________


Voy a empezar con una pregunta que viene al pelo, pues acabas de llegar del Salón del Cómic de Barcelona en donde has tenido la ocasión de participar en la charla homenaje “Hablemos de Ibáñez”. Pareces toda una autoridad en el tema ¿Viene de ahí tu vocación por el humor gráfico y la historieta?

Bueno, yo creo que todos los que nos dedicamos a esto, en algún momento tuvimos contacto con la escuela Bruguera y con Ibáñez. Yo no era de superhéroes, yo era de cómic europeo y creo que parte de la culpa de eso la tiene Ibáñez y la gente de Bruguera. Para los que nos gusta el humor gráfico, Bruguera supuso una escuela tremenda, fantástica, cuyos historietistas y dibujantes fueron muchas veces menospreciados, entre ellos Ibáñez. Y yo creo que hay que reivindicar a esta gente que lleva tantos años haciendo historietas. Y sí, probablemente haya muchas otras formas de hacerlas, pero esta gente creó escuela y una manera propia española de hacer humor, incluso ya metiéndonos en cuestiones tan criticadas como la de los ayudantes o negros que tenía Ibáñez. Me parece que desprestigiar a un autor por eso es absurdo. Uderzo tenía ayudantes, Hergé tenía ayudantes. Hay una serie de autores muy admirados como Akira Toriyama que tienen ayuda y sin embargo con Ibáñez hay esa crítica de que tuvo negros, o que copiaba. Con lo cual este purismo del autor que nunca ha hecho nada en contra de su arte es un poco hipócrita. Creo que lo que hay que valorar es que Ibáñez tiene un recorrido y una carrera intachable que consiguió entretener casi a cinco generaciones enteras y sigue vendiendo y funcionando.

Una de las cosas que nos fascinaban el otro día en la charla tanto a Areces como a Joso o a mi es que Ibáñez es un tipo súper humilde, o sea, podría ser un crecido que mira a todo el mundo por encima del hombro, pero no, sabe dónde está y cuáles son sus limitaciones, admira mucho a los dibujantes, e incluso se desprestigia continuamente quitándole importancia a lo que hizo. Le quita tanto valor que incluso no tiene copia de sus propio cómics. Es muy curioso si lo pones en contrapunto a cómo tratan en Francia, Bélgica, o los Estados Unidos a sus grandes autores, pues él es una persona que sigue generando noticia y vende muchísimo. En España el mundo del cómic nunca volverá a ser tan potente como lo fue, ahora hay que competir contra una oferta de ocio enorme como para conseguir tener esos súper bestsellers que había en los años 50. Tendríamos que empezar a darnos cuenta de que nosotros también tenemos a un Astérix encima de la mesa, que define muy bien lo que era y es España. Realmente cuando se habla de novela gráfica yo pienso en Ibáñez, porque supo reflejar cómo era la sociedad española, tal cual, con sus chapuzas, sus temas de corrupción, sus dirigentes ineptos o la gente que invierte el noventa por ciento de sus esfuerzos en escaquearse del curro… Es una definición muy hiperbólica y humorística, pero real. Y cumple todos esos requisitos no escritos que se dice que debe reunir una novela gráfica: tiene libertad creativa, tiene que ser una obra de autor, tiene que hablar de la sociedad y tiene que tener muchas páginas; pues los Súper Humor pueden ser las primeras novelas gráficas patrias.


Eres un autor muy versátil que se maneja en el terreno del humor gráfico, pasando por la historieta infantil-juvenil, hasta el cómic adulto ¿Pero hacia dónde apuntan tus inquietudes artísticas como autor?

Cuando empecé en esto en el año 90 casi no había industria. No había ni editoriales, era el erial absoluto. Toda la gente de esa generación nos agarramos a un clavo ardiendo, a cualquier  cosa que nos permitiese hacer cómic. De hecho cuando yo quise empezar a publicar, cerraban todas las revistas, era una cuestión casi de tristeza absoluta. Las cabeceras que yo estaba leyendo desaparecían prácticamente. Y ya no había la posibilidad ni siquiera de sacarte un álbum, porque los editores fueron cerrando, la economía fue mermando y solamente se publicaba obra extranjera traducida. A mí no me interesaba dedicarme a otra cosa y me agarraba a lo que iba saliendo. Tenía claro que si quería sobrevivir económicamente podría vivir medianamente bien haciendo humor gráfico, no era porque fuera muy gracioso o me gustara especialmente, simplemente me fui metiendo porque era una salida laboral. Lo que pasa es que soy súper curioso, devorador de libros, revistas, blogs… cosas con las que me puedo documentar y fui aprendiendo muchísimo mientras iba metiendo el pie en la prensa.
Con el tema de la ilustración infantil también fue parecido, coincidió en el tiempo cuando empezó la editorial
Kalandraka, donde  me dan la oportunidad de empezar a trabajar con ellos y aprender mucho de la profesión, funciona lo que voy haciendo y una cosa lleva a la otra. Como ya estaba metido en la ilustración, era rápido y tenía versatilidad, cuando empezaron a surgir las posibilidades de hacer cosas de cómic, pagadas como en Golfino, Mister K, no me lo pensé y fui  de cabeza.. Lo que aprendí ahí fue a hacer que un encargo se convirtiera en algo personal y disfrutarlo exactamente igual que si fuera algo tuyo. Si hago cosas para El Jueves con temas que me toca tratar pero no me apetece, intento buscar siempre algo que te haga implicarte. Hace poco tenía que hacer una historieta sobre Mercedes Milá, y no quería, sólo  con pensar que tenía que dibujarla diez veces a en diez viñetas ya me ponía mal, y cuando estaba haciendo bocetos pensé, tengo que divertirme, pues voy a hacerlo en plan  Benito Jiacovitti, que es un dibujante italiano poco conocido aquí pero que a mí me chifla. Y funcionó, empecé a dibujar esa historieta divirtiéndome y esa es la clave de todo esto, llevarlo a tu campo y convertirlo en algo personal. Con Fiz me pasó eso, fue un encargo, un poco raro en el que me pedían algo en plan Little Nemo y ya ves lo que terminó siendo (risas).

Ahora que mencionas a “Fiz: o neno máis porco do mundo”, que es una obra de corte un poco más infantil, pero que he de decir que el público adulto casi lo disfruta más ¿El humor tiene edad?

Yo creo que no. Lo que sucede con el humor es que mucha gente pierde esas ganas de reír. Una parte de la gente, a medida que alcanza una edad se empieza a tomar la vida demasiado en serio. Si hay alguna cosa que nos puede caracterizar como humanos realmente es reír, ni siquiera los simios tienen ese concepto del humor. Y es una parte de la supervivencia, como la retranca gallega por ejemplo, que surge en uno de los peores momentos de la historia de Galicia y surge de la gente más puteada, que eran los campesinos, como mecanismo de protección, como un escudo. Y creo que una de las cosas que pasaba con Fiz es que me planteé hacer algo que entretuviese a los niños, pero que divirtiese a los padres también, algo más universal. Algo debí conseguir ahí porque cuando salió el recopilatorio por primera vez pensé, bueno, esto va a durar hasta que la generación que ha leído Golfiño crezca y desaparezca. Pero ya lleva 5 ediciones, han pasado unos trece años y se sigue vendiendo y me siguen pidiendo nuevo material.

¿Habrá nuevos números?

Creo que sí. Pero con estas cosas pasa lo de siempre, vivimos en una sociedad que cada vez entiende peor que las cosas lleven tiempo. Y la inmediatez de las redes sociales hace que tener que esperar un año o dos por algo parezca el fin del mundo. Tengo muchos trabajos y encargos que hago para pagar facturas, después están mis proyectos y cosas que tengo ganas de hacer, las hago en el tiempo que me sobra, en lo que la gente normal llama horas libres (risas). Lógicamente tener 4 horas diarias para poder hacer cosas personales hace que disminuya mucho la producción. El problema que tenemos la mayoría de los que trabajamos en esto es que en el tiempo que nos sobra hacemos lo que realmente queremos hacer. Lógicamente es una cuestión de calendario. Por ejemplo, en el libro de “Las piedras” hacer una página me puede llevar unos 5 días y si me quedan unas cuarenta páginas… pues calcula que me quedan unas 40 semanas. Las matemáticas son así. Y por mucho que quiera apurarme no puedo dar para más. En el caso de Fiz, tengo un guion terminado desde hace tres años, hay 25 páginas hechas, pero hasta que acabe el libro de “Las piedras” no me puedo poner con él. Está guay que haya ganas de que saque estas cosas, pero la gente tiene que entender el tema de los calendarios y los tiempos de trabajo.

Hablemos un poco de “El infierno del dibujante”. Esa versatilidad de la que hablábamos creo que aquí se hace más patente con esta historia sobre un autor que siempre llega tarde para publicar sus historias porque siempre hay alguien se le adelanta. Y ahí te has tenido que meter en su piel para “robar” el estilo y técnica de muchos maestros del cómic. Pero incluso por encima del apartado gráfico me parece muy interesante el propio concepto de la historia ¿Cómo surgió?

Pues por el interés de otras cosas, o sea, me interesa mucho algo que se llama mockumentary o falsos documentales. Son trabajos muy bien documentados, con mucha información, con partes verídicas pero que cuentan historias ficticias. Y de repente me di cuenta de que no existía nada así en cómic y pensé… pues molaba hacer uno. Decidí hacerlo con la temática de la creación porque yo creo que es algo que ya está muy asumido en el arte contemporáneo pero no dentro del cómic, que es el tema del límite del plagio, del límite de la copia. En arte contemporáneo se llevó ya al extremo del apropiacionismo. Sin embargo en cómic siempre fue muy típico copiar a otros y hay ejemplos descaradísimos, por ejemplo, Moebius, puedes coger cualquier revista como Cimoc, o Zona 84 y había clones de Moebius pero de una manera brutal. Y se hacía con naturalidad, nadie se escandalizaba.
Aparte había otro factor que continuamente nos pasa a la gente que nos dedicamos al mundo de la creación, y es que te puedes encontrar con cosas muy similares a las que estás creando tú. Yo siempre intento para no sonar a algo ya visto, beber de cosas que normalmente no tienen nada que ver con lo que estoy haciendo, bebo mucho de literatura, de cine, de series, de poesía incluso, e intento llevar todo eso al cómic, para no dar esa sensación de clones o de déjà vu. Sobre todo porque cuando se pone algo de moda empiezas a ver siempre las mismas temáticas, puntos en común, títulos iguales, etc… Son cuestiones lógicas porque estamos trabajando todos alrededor de los mismos elementos. Y ese tipo de cosas es lo que me hacía gracia, personificar en un solo autor todas las casualidades que nos pueden acabar pasando, algunas de ellas plagios, otras meras coincidencias.
En el infierno del dibujante lo que quería era contar todo esto y personificarlo en el personaje de Manuel Pardo, pero hacerlo desde un punto de vista desde el que la gente dudase de si verdaderamente ese hombre existía o no. De hecho la idea era muy vieja ya, surgió cuando estaba en la universidad y llegué a publicar una historieta a nombre de Manuel Pardo. Por aquel entonces Miguelanxo Prado hacía mucho tiempo que no hacía cómic, estaba muy metido en la animación. Y mi idea era que Manuel Pardo secuestraba a Miguelanxo Prado para hacerse pasar por él, ya que él no había triunfado en la vida y Miguelanxo sí, pero no lo estaba aprovechando. Pero la idea se fue a la mierda cuando Prado empezó a hacer Ardalén y la cosa ya no tenía sentido. Así que estuvo en un cajón durante una temporada hasta que se me ocurrió la idea de darle una vuelta y resolverlo. Y la verdad creo que mereció la pena el cambio, sobre todo porque tranquilicé a Miguelanxo y no lo perdí como amigo (risas). El libro realmente podía ser mucho más extenso y podía haber más parodias, pero quería que quedase claro el tema del falso documental, con esta estructura tan extraña para un cómic, en la que se incluyen documentos pseudo-encontrados, páginas de cómic, recortes de periódico… Y realmente la idea era generar la duda.

De hecho el proyecto pareció cobrar vida fuera de las páginas, parece que te gusta extrapolar la ficción a la realidad.

Sí, la intención era esa. De hecho era una de las dudas más gordas que tenía, porque no sabía si iba a funcionar o no. Realmente me animó más ver si era capaz de provocar esas dudas en el concurso del premio Castelao al que lo presenté, que hacer el libro en sí mismo. Como en los últimos años el jurado no había cambiado, aposté a que el jurado tampoco iba a cambiar ese año, y entonces añadí una página que relataba lo que yo pretendía que sucediera en la realidad. Mandé desde Pontevedra mi copia y desde Madrid un amigo mandó otra copia exactamente igual en nombre de Manuel Pardo. Con lo cual lo que sucede en la última página (SPOILER a continuación) que el jurado se encuentra con que hay dos proyectos iguales, no sólo sucedía dentro del cómic, sino que también en la vida real. Era la baza con la que jugaba para sorprenderlos y provocarlos con algo que era ficción pero que se mezclaba con la realidad.

Manuel Pardo en su estudio.
¿Y funcionó ese intento de implicar al lector fuera de la ficción de las páginas?

Es que en realidad era algo que ya llevaba preparando desde un año antes, con un blog y página de Facebook en las que Pardo pedía ayuda para recuperar su diario perdido en el que guardaba toda su historia e ideas. Era un tema de paciencia. Todo cobra vida cuando finalmente sale el libro y puedo utilizar todo aquello que había preparado previamente para hacerlo real. Y la verdad es que funcionó, porque a día de hoy todavía hay gente que sigue pensando que Manuel Pardo existe, quizás los más cercanos al mundo de la BD se dieran cuenta de que todo era un artificio, pero el lector normal no. De hecho aún hoy me siguen parando por la calle y me comentan el tema de los desencuentros con Pardo y yo les sigo la corriente, porque en ese tipo de cosas no tengo ningún tipo de pudor. Durante las primeras entrevistas de presentación aprovechaba para arremeter contra Pardo y viceversa. Hasta llegar al día de las presentaciones, cuando junto a un amigo actor decidimos montar un vídeo ficticio en el que se hacía pasar por el autor. Pero finalmente de forma totalmente casual un asistente a la presentación decidió grabar con su móvil el enfrentamiento que tuvimos y colgarlo en internet, lo que le daba más realismo a la situación. Lógicamente todo eso al final lo que genera es una publicidad gratuita, que llegó hasta la prensa, en la que se especulaba sobre lo ocurrido. Es algo que utilicé a mi favor, esa falta de sentido crítico y análisis en lugar de ir a buscar las fuentes. De hecho entre varios amigos como Jose Luis Munuera se lo pasaron genial poniéndome a parir en internet mientras defendían a Pardo diciendo cosas como “¡eso no se le hace una persona mayor!”. Fue muy divertido ver cómo se podía promocionar un cómic de un modo diferente y con los recursos que tienes a tu alcance, con un medio activo que estaba fuera de las páginas.

Además de autor y dibujante también desarrollas la faceta de profesor en “O Garaxe Hermético”,  la 1ª escuela de cómic de Galicia que tú mismo fundaste y que hace unos cuatro años parecía una locura ¿Cómo la ves ahora con la perspectiva del tiempo?

Bueno, todos los proyectos que he puesto en marcha, desde el primer momento me tacharon de tarado. Pero fui capaz de llevarlos todos a buen puerto. Por ejemplo la revista “Retranca” murió de éxito, no murió por falta de ventas, nosotros cerramos porque el distribuidor quebró con la crisis. Y me dejó una deuda de veinte mil euros, pero si dejó esa deuda es porque vendimos para tener veinte mil euros de un número. Claro que era una revista con unas características muy peculiares que nos impedía acudir a las ayudas públicas, es decir, existía sólo si se vendía, era una revista de carácter político y satírico, lógicamente nunca nos subvencionaron de ninguna manera, así que cuando el distribuidor dejó de pagarnos no se podía seguir sacando. Además la escuela surgió en un momento en que yo recogía los beneficios que daba “Retranca” y junto a unos ahorros que tenía monté el Garaxe Hermético. Ya estaba en obras en aquel momento. Y todo el mundo me decía que era una cosa de locos, que no gastase tanto dinero, que me metería una hostia. Pero yo tenía muy claro lo que estaba haciendo, cuándo y por qué lo estaba haciendo. Había un riesgo lógicamente, pero al tercer año ya estaba recuperada la inversión y yo creo que se demostró que realmente sí que había una demanda de una formación diferente a la que se estaba impartiendo en las escuelas. Que era algo que yo notaba cuando acudía a colegios a dar clases, en escuelas de arte, o haciendo de tutor y veías que los chavales no estaban aprendiendo nada, que el noventa por ciento de la formación era de oídas, algo así como si fueras a estudiar medicina y el médico que te enseña a operar no hubiera abierto un cadáver en su vida, esto en medicina obviamente no pasa porque palmaría gente, pero en lo nuestro… como son artes da igual y tiran para adelante. Así los chavales salen sin técnica y sin conocimientos. Es un escándalo que en España la formación se mida únicamente por título, sobre todo la artística. Por ejemplo Miguelanxo Prado no tiene título, pero tiene todos los premios que podría tener un autor, y aun así no podría dar clases en la universidad. Es ridículo, algo que en Estados Unidos ya tienen más que asumido, o en Londres donde acaban de asumirlo también, pero aquí no, aquí seguimos con una filosofía de enseñanza que es global y homogénea pero que en las artes no funciona.


Y esto nos lleva a la pregunta inevitable y creo que una de tus favoritas (risas) ¿Cómo ves la situación actual de la BD (banda deseñada) gallega?

La no situación dirás. Yo creo que el problema que tenemos aquí es básicamente estructural, no tenemos una tradición editorial, no tenemos ningún tipo de historia de la BD profesional. Solo tenemos francotiradores y tenemos a gente que en determinados momentos se arriesga a nivel económico o a nivel de tiempo personal para que se hagan cosas. El problema es que todos estos intentos esporádicos surgidos de la pasión personal terminan cuando la gente se quema, o cuando acaban de estudiar y se convierten en hipotecados, etc… Mi aportación para empezar a profesionalizar esto fue montar formación, porque era una de las cosas que teníamos más carencia. No es casual que Barcelona tenga muy buenos dibujantes desde que el Sr. Joso monta su escuela. Si analizas cuántos dibujantes de los que están trabajando ahora en el escenario internacional han pasado por la Escuela Joso, hay un alto porcentaje. ¿Que no es la mejor formación posible? Bueno, es mejor que la que había, porque seguro que mucha gente que fue a Bellas Artes y se tiró un montón de años en la cafetería porque no les interesaba nada de lo que les enseñaban, pues si entran en la Joso se motivaría, tendrían otro punto de vista, etc… Cuando vi eso pensé que lo que nosotros necesitábamos en Galicia era tener una escuela que forme a los futuros autores. Lo que tenemos que generar es producción y cuando los editores empiecen a recibir proyectos dirán: hostia, tengo material para hacer una colección de BD sin tener que ir al mercado extranjero a buscarlas. 
Yo hice Bellas Artes un poco engañado, me dijeron, esto es parecido a lo que tú quieres hacer, pero resultó ser una carrera muy teórica en la que el cómic y la ilustración se despreciaban y se sigue despreciando. De hecho, los profesores que me decían que el cómic era un sub-arte o una cosa para niños, ahora han montado un máster en ilustración para sacarle los cuartos a los alumnos y para que ellos puedan seguir cobrando un sueldo, que es algo que me parece muy lícito, pero hay que ser un poco honesto y no puedes prometer que vas a enseñar algo si no has trabajado en ello en tu vida, es más, algo de lo que no tienes ni puñetera idea.
Ahí es donde te das cuenta de que en la escuela nosotros sí podíamos ofrecer una formación realista y cercana a la profesión. Y aparte a mí me interesaba que todos los profesores fueran profesionales en activo que trabajaran en diferentes campos, desde gente que trabaja en el cómic más undergorund, gente que trabaja con superhéroes, manga, web-cómic, etc… Para poder complementar mis conocimientos con los de otros profesores y que los alumnos no salgan aleccionados por una sola visión. La verdad es que estamos viendo como cercen los alumnos, estamos muy contentos, viendo alumnos que están ya a puntito de madurar y caer del árbol. Lógicamente es un camino largo y solo acabamos de empezar. Esto durará lo que dure yo, porque yo monté esto con mis ahorros, el 90% del tiempo estoy en la escuela, pero era la manera de poner un peldaño de generar en el futuro una BD gallega industrial. Nunca seremos Barcelona o Madrid, pero también estamos ofreciendo una formación diferente a la que hay allí. Y aquí además también se daban otras circunstancias, aquí hay más diversificación de estilos y gustos, no tengo un alumno igual a otro. Queríamos dar una formación muy especializada en grupos muy pequeños, porque era la única manera de hacer que los alumnos aprendiesen, no podría hacerlo con aulas de treinta o cuarenta alumnos. Nosotros sólo cogemos diez personas por curso, de las cuales ni siquiera terminan todas, hay una selección natural. Pero ahora lo que hacemos es también una criba media para repartir esas plazas, para ir separando aquellos que realmente parecen tener un mayor interés de aquellos que llegan un poco de rebote y poder garantizar así un alumno más centrado que será el autor del futuro.

Para ir terminando hablemos de tu nuevo proyecto (o al menos uno de ellos), “Bajo la sombra de las piedras flotantes”,  que sigue teniendo toda esa parafernalia documental y de contenidos ocultos que orbitan alrededor. Y parece que se va a mover entre la temática de lo místico y lo misterioso. Pero si te soy honesto aún no tengo muy claro cuál es el concepto del álbum ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Efectivamente lo que yo no quería desde el primer momento era desvelar el álbum. Por eso generé todo esto, por un lado para demostrar que puedes compartir toda tu documentación y la gente no saber ni de qué va el libro. Esto tiene que ver con las cosas que me gustan, desde muy pequeño me gusta el misterio, me gustaba Jiménez del Oso, me gustaba un poco menos el señor Benítez, y me gusta mucho cómo Iker Jiménez crea a partir de muy poco un ambiente y un interés en su programa, sobre todo en el de radio, porque me parecía fantástico que simplemente con la voz fuese capaz de evocar tantas sensaciones. Y digo a partir de muy poco porque en ese tipo de historias prácticamente no hay nada, hay un principio y un nudo, pero no un desenlace. Y esa es la demostración de que contando algo muy bien puedes hacer que el lector quiera más. A partir de ese tipo de cosas empecé a darle vueltas para utilizarlas también a la hora de hacer un cómic. De hecho la gente conoce uno de los blogs en los que documento este proceso, pero en realidad hay hasta seis ocultos, en la web hay mensajes escondidos, el libro va a estar lleno de cosas que añaden más lecturas. Tendrá dos finales, no uno, pero lo tendrás que buscar. Habrá una accesibilidad a contenidos extras pero no de una manera tradicional, serán extras invasivos en el libro. Por tener tendrá un documental con banda sonora propia. Realmente lo que intento es divertirme al máximo y conseguir por lo menos sorprender un poco al lector. Si tienen que definir de alguna manera mi trabajo, creo que habrá un antes y un después de “Las piedras flotantes”.

Sin desvelar demasiado… lo que me movió a escribir este libro fueron dos cosas, la primera… este libro nace de una casualidad y lo empiezo a escribir porque un amigo novelista, Manuel Lourenzo González, me manda el borrador de su nueva novela para que lo lea y opine. Era un borrador pequeño de unas 100 páginas y cuando lo leo hay dos escenas que me quedan fuertemente grabadas, lo primero que le dije fue que cuando acabara su novela haría una adaptación, el problema es que Manuel Lourenzo es un escritor de los de antes, que escribe y escribe hasta hacer un tocho tremendo que me llevaría toda la vida adaptar, era imposible hacerlo, así que le volví a preguntar si podía coger dos o tres escenas y hacer otra historia. Yo creo que accedió pensando que finalmente no lo haría. Lo malo es que al final sí lo hice (risas), de hecho él ahora está tan interesado como tú por conocer la trama, ha leído una pequeña sinopsis y es capaz de ver esos dos puntos de partida, incluso mantuve el nombre de la protagonista, pero la historia ya no tiene nada que ver.
Por otro lado surgió una cosa que a mí siempre me ha gustado, y son las casualidades. No puedes evitarlas y cuando suceden le sigue un proceso cuasi mágico. Pues sucedió que en un momento dado mis padres me mandan una caja con mis antiguas cosas para llevármelas a mi piso, y entre ellas había un antiguo archivador donde con quince años había empezado a almacenar documentación que me interesaba, con recortes de fenómenos extraños, con piedras misteriosas y sucesos paranormales, ovnis, etc… y de repente aquello hizo cortocircuito y todo encajó, la historia que escribió Manuel Lourenzo con todas mis cosas que tanto me apasionaban hacía tantos años y crearon un camino común hacia “Las piedras flotantes”. La historia se teje a partir de un germen de cosas que a mí me apasionaban desde mi infancia, por eso digo que la gente que lea esto será como si me estuviera literalmente leyendo a mí.
A partir de ahí decidí hacer un libro en el que el lector tuviese la sensación en todo momento de que todo era mentira y que al final le quedara la duda de qué era mentira y qué era realidad al descubrir que lo más irreal era real. Para eso me puse unas normas que eran para empezar que todas las piedras que iban a aparecer en el libro existiesen y estuvieran documentadas, además a excepción de las localizaciones de casas, no podían estar manipuladas por el hombre. Y no puedo hablar más para no destrozar la trama, diré que es un libro de sensaciones, como aquellas que te despiertan esos lugares misteriosos y situaciones difíciles de explicar, casi como una ciencia ficción cotidiana, ese tipo de sensaciones que yo tengo cuando voy a visitar estos lugares tan extraños como Externsteine en el bosque teutónico, y que te hacen sentir tan pequeño y frágil al lado de esas moles de piedra tan fuera de lugar.

Antes de despedirnos ¿algún último consejo para los que quieran iniciarse en esta profesión?

Va a parecer raro pero, leer. Uno de los mayores  problemas que tenemos en España es que no se lee y uno de los problemas más gordos que pueda tener un dibujante es no tener referencias. Hay que leer de todo, ver películas, documentales, series… empaparse, ser curiosos. Yo por ejemplo admiro mucho a Javier Sierra porque es lo más parecido a un Google humano, le puedes preguntar de cualquier tema y sabe de ese tema. Creo que eso hace que una persona tenga éxito e interés por parte del público. Él escribe sobre cosas que hace interesantes porque siempre nos descubre algo. Un autor de cómic tiene que generar inquietud entre los lectores y ganas de que le descubran cosas y la única manera de conseguirlo es siendo curioso y leyendo mucho. Luego hay que dibujarlo bien, ejecutarlo bien y narrarlo bien, pero si falla lo primero… Lo que busca un lector son historias, luego si están mejor o peor ejecutadas ya es un tema que se analiza más tarde, pero al final necesitas que te descubran algo que desconocías, que te entretenga y te sorprenda. Al final todos buscamos leer los libros que a nosotros mismos nos gustaría hacer. También hay que ser autocrítico, porque tu obra debe ser entendible, hay que probar las cosas antes y debes asegurarte de que lo que has escrito se va a entender y si no corregirlo y darle vueltas. Al fin y al cabo debes ponerte en la piel del lector y asegurarte de que todo funciona.

Bueno, pues creo que esto es todo, así que muchas gracias por tu tiempo Kiko y larga vida a la BD.

Gracias a ti.


                                                                    __________________



Roberto M. Lamosa