martes, 8 de septiembre de 2015

Joe el bárbaro

Joe el bárbaro

Autor: Grant Morison (guión),  Sean Murphy (dibujo), Dave Stewart (color)
Editorial: ECC ediciones.
Formato: 224 páginas, a color, tapa dura.
Año de publicación: 2015
Precio: 22€




La lectura recomendada que os traigo para esta semana es “Joe el bárbaro”, un relato de fantasía creado por el escocés Grant Morrison, con dibujo del norteamericano Sean Murphy.

Joe es un adolescente apático y un tanto antisocial cuya vida no parece precisamente un jardín de alegrías, su padre murió en la guerra de Irak y ahora su madre lucha por no perder la casa familiar en la que habían construido toda una vida. Pero todo su mundo se tambaleará súbitamente cierta noche en la que se encuentra solo en casa. En pleno ataque hipoglucémico Joe parece transportarse a un extraño mundo de fantasía, cuyos habitantes le confunden con un mesiánico guerrero que les librará del yugo del tirano Rey Muerte. Pero… ¿es real todo lo que le está pasando o tan solo una alucinación comatosa precedente a su muerte?

Grant Morrison, es un habitual de la línea Vertigo, la rama adulta de DC comics, aunque en esta ocasión el término adulto quizás no sea el que mejor encaje con este cómic, juvenil sería el término correcto más bien, en cualquier caso una historia con la que su autor por fin se pudo alejar del circuito mainstream al que estaba asociado para poder explotar algunas de sus influencias más primarias, las de la épica y la fantasía de autores como Robert E. Howard o Tolkien, claro está que desarrollada por un camino bien diferente.

Joe es el paradigma del muchacho anónimo que no encuentra su lugar en el mundo, el paria de instituto abatido por los reveses de la vida y a riesgo de responder al tópico de personaje adolescente, es la elección correcta como protagonista de esta historia, la única opción válida. El autor escocés elaboró un relato efectivo que nos retrae a nuestra juventud, imposible no comulgar con la historia de un muchacho en una edad difícil, una edad en la que todos buscábamos ese lugar donde encajar, un lugar que curiosamente Joe encuentra en un mundo de fantasía construido a su medida y aunque sin saberlo él, edificado a base de sus virtudes y sus debilidades, de sus fortalezas y sus miedos.
Leyendo las páginas de “Joe el bárbaro” enseguida me vino a la cabeza una asociación inevitable… “La historia interminable”. Pues al igual que en el relato de Michael Ende, este cómic está narrado como una válvula de escape para las frustraciones juveniles, inteligentemente desarrollada, se asienta sobre la imaginación y fantasías de un muchacho que por fin puede ser el héroe que no es en la vida real.

En comparación con otros trabajos del autor, quizás pueda parecer que la trama en esta ocasión sea más lineal o simple, pero nada más lejos de la realidad, “Joe el bárbaro” es una historia para todos los públicos, cargada de constantes guiños a la cultura popular y en la que lo importante no es el desarrollo de complicadas subtramas, sino involucrarse en el camino de su joven protagonista. Para algunos, una alegoría de una generación X que bien podría situarse en los años 90 o en la actualidad. Un relato que al igual que “La historia interminable” de Ende bien podría haber dado para una gran película, pero… ¿qué demonios? ha dado para un gran cómic.

El dibujo de Sean Murphy, para mí desconocido hasta el momento, me ha dejado con ganas de conocer más trabajos del artista. Con un estilo bastante depurado y rico en detalles al tiempo que oscuro, logra manejar el lenguaje del cómic con sobrada soltura, llenando sus viñetas de dinamismo y credibilidad. Y junto a los colores del gran Dave Stewart (que en esta ocasión parece haberse superado a sí mismo) recrean con bastante tino los dos mundos totalmente diferentes que se suceden en esta historia.

La editorial ECC, una vez más, rescata esta interesante obra para traerla de vuelta a nuestras estanterías al precio de 22€, en formato de tapa dura y que incluye una jugosa sección de extras.

En definitiva, una lectura más que interesante, apta especialmente para un público juvenil, pero también para el público adulto que no tenga prejuicios ni barreras mentales. Por todo ello, hoy no dudo en darle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica.


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