lunes, 25 de julio de 2016

Corto Maltés

Corto Maltés: bajo el sol de media noche


Autor: Juan Díaz Canales (guion), Rubén Pellejero (dibujo).
Editorial: Norma editorial
Formato: 80 páginas, blanco y negro, tapa dura.
Año de publicación: 2015
Precio: 24€








1915, Corto Maltés atraviesa las vastas extensiones heladas del Gran Norte, entre Estados Unidos y Canadá. Consigo lleva un mensaje de su amigo, el célebre escritor Jack London, autor de Colmillo Blanco. La carta está destinada a un amor de juventud. A cambio de hacérsela llegar, London le promete a Corto una nueva aventura en la que está envuelto un misterioso tesoro…

Ciertamente el riesgo era grande, casi suicida dirían algunos, pero si había alguien capaz de superar el reto no podía ser otro que el gran Juan Díaz Canales, uno de los más reputados guionistas y creadores en todo el globo, que en esta ocasión se ha hecho acompañar de otro peso pesado para completar un tremendo tándem artístico, el no menos talentoso dibujante Rubén Pellejero. En conjunto un equipo demoledor capaz de comerse el mundo. Y es que para retomar las aventuras de Corto Maltés no podía haber dudas ni medias tintas. La magna obra del no menos magno Hugo Pratt llevaba huérfana casi dos décadas desde el fallecimiento de su creador y no habían sido pocas las ocasiones en que se rumoreó con la posibilidad de dar continuación a las  historias del intrépido marinero, una posibilidad que incluso el propio Pratt ya había contemplado en vida ¿Pero cómo continuar una obra tan ilustre, que ha trascendido al noveno arte y cautivado a varias generaciones de lectores sin mancillarla o desvirtuarla? La respuesta es… con mucho talento y la sensibilidad propia de alguien que ha crecido leyendo, apreciando y degustando las aventuras de Corto.

La trama retrocede en esta ocasión 10 años en el tiempo desde la última historia publicada por el maestro Pratt, ambientándose así en 1915, con lo que podemos decir sin miedo a arriesgaros que no se trata de una continuación de las aventuras de Corto Maltés en el sentido estricto, sino que más bien se vale de algunos períodos desconocidos de su biografía para rellenar huecos, completando así su retrato con nuevas aventuras perfectamente válidas y bien elaboradas. Podría parecer de esta manera que la historia tampoco se atreve a arriesgar demasiado, pero en realidad lo que Canales ha logrado es arropar su relato original por toda la idiosincrasia y circunstancias propias de la creación de Hugo Pratt, para que de esta manera no nos encontremos con un parche o un remiendo apresurado, sino con un relato que mantiene la continuidad y la uniformidad de la serie, respetuoso con el espíritu original pero atrevido y genuino al mismo tiempo.
Tras un grandísimo trabajo de documentación nos encontramos una aventura que nos transportará hasta las heladas tierras de Alaska, en las que Corto Maltés deberá cumplir con un personal encargo que le ha encomendado su viejo amigo Jack London, encontrar a una antigua amante ahora reconvertida en activista y aguerrida defensora de los derechos de las prostitutas. Pero se trata de una época convulsa y en pleno apogeo de la 1ª Gerra Mundial, en tierras americanas también deben atender a sus propios problemas, así en su periplo deberá vérselas con los conflictos armados y diplomáticos entre irlandeses, ingleses y canadienses, por no mencionar las revueltas raciales del pueblo inuit. Como siempre no solo nos encontramos con una historia bien cimentada y documentada en la que no falta un excelso retrato de la época, sino que además Canales logra hacerlo siguiendo el característico estilo de Hugo Pratt; aquí no se pierde ni un ápice del escepticismo, la melancolía y socarronería de su protagonista, ni tampoco su fórmula magistral con ese espíritu de larga travesía inherente a sus historias, hecho que sin duda agradecerán sus legiones de veteranos lectores.

  

Por su parte Rubén Pellejero, quien cargaba con la otra mitad del peso de un encargo tan arriesgado, logra la difícil tarea de emular el estilo de dibujo del maestro italiano de forma magistral, sin caer en el plagio o la imitación fácil, pues a pesar de todo, su reconocible trazo personal sigue estando presente en cada una de sus páginas. En conjunto se ha sacado de la manga ochenta páginas en las que no le ha temblado el pulso a la hora de retratar a Corto, Rasputín o cualquiera de sus congéneres y escenarios, manteniendo esa homogeneidad y continuidad de la que hablábamos, evitando así una ruptura visual que podría haber echado por tierra tantos esfuerzos y esperanzas. Una tesitura en la que más de un experimentado artista no querría haberse visto, pero que él ha logrado cumplir con sobrada solvencia.

Norma editorial fue la encargada de publicar en español las nuevas aventuras de Corto Maltés. Y para ello ha escogido dos formatos diferentes: la edición en color de 96 páginas, entre las que se encuentran dieciséis páginas de extras, al precio de 19,5€. Y la edición especial en blanco y negro, para los amantes del Corto Maltés más clásico, que mantiene un formato de dimensiones algo superiores a la versión en color, pero que carece de esas páginas de extras, al precio de 24€.

Si aún dudáis de la posibilidad de retomar el hilo de una obra tan ilustre como lo es ésta, no temáis, el dúo Canales-Pellejero cumple la misión dejando el listón bien alto. Por ello esta semana quiero concederle mi sello de aprobación del Capitán Latinoamérica, invitándoos a nuevos y viejos lectores a viajar una vez más de la mano de Corto Maltés.


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